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Ella vivía en la pobreza extrema, pero logró salir adelante con tan solo 16 años de edad y un hijo de 3 años

Date March 21, 2018 04:16

Debido a la vida de pobreza que lleva, una chica de Bahía Blanca, en Argentina, llamada Mayra Arena, decidió escribir un texto sobre cómo es vivir una vida con tantas carencias y cómo ha logrado salir adelante, además de relatar el contraste que existe en el lugar en el que vive.

En el 2000, Mayra tenía 10 años y recuerda que por las tardes salía a pasear con su hermana de 6, Gisela. Sus paseos los dedicaban a levantar envolturas de dulces para olerlos, ellas no tenían acceso a esas golosinas y les bastaba con percibir sus aromas para imaginar cómo sería comerlos.

Hoy Mayra tiene 25 años y un pequeño hijo de 11, además, en su casa abrió un negocio de depilación y cada día ayuda a que su hijo se prepare para asistir al colegio.

En el texto que compartió, Mayra cuenta cómo en el mundo de la pobreza hay situaciones que son naturales, como ser cacheteada por un hombre, pues sucede todos los días. Su madre era muda y tuvo cuatro hermanos, cada uno de un padre distinto.

En la escuela fue donde se dio cuenta del lugar que ocupaba en el mundo, mientras había niños con juguetes, ella solo tenía un lápiz y papeles en los que jugaba a los ahorcados con su hermana Gisela.

En casa, nadie la obligaba ni a ella ni a sus hermanos a asistir a la escuela, su madre no entendía muchas cosas y eran los vecinos quienes les repetían una y otra vez que la única forma de salir adelante era estudiando.

Para alimentarse, las hermanas acudían a los desechos de una panadería, donde recolectaban los bordes de pan que tiraban a la basura. Otras veces se dedicaban a mendigar, pues tenían la creencia de que hacer eso era una forma más fácil de conseguir dinero.

Mayra cuenta que pese a las creencias de que son los padres quienes obligan a los niños a mendigar, ella y su hermana lo hacían porque habían comprobado que a los niños les dan más dinero que a los adultos, a veces eran ellas quienes optaban por llevar cargando en brazos a sus hermanos bebés.

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Una vez que decidieron inscribirse en la escuela, conocieron a una amiga de clase media que las invitaba a jugar a su casa, para ellas esos momentos eran importantes, pues en su vida diaria jamás estaban cercanas a ese tipo de lugares, objetos y amistades. Fue en esa casa donde probaron los ravioles por primera vez, además de ver en la mesa más refrescos de los que vieron en cualquiera de sus cumpleaños juntos.

A los 12 años, Mayra decidió salirse de su casa para estar lejos de la pareja de su madre, de quien prefirió no hablar mucho y fue ahí donde se hizo de una pareja, quien tenía 30 años entonces.

Mucha gente se escandaliza al saber a un hombre de 30 años con una niña de 12, pero así es la vida normal de las personas que viven en la pobreza extrema, eso no les sorprende.

A los 13 años se embarazó y tuvo que interrumpir sus estudios, para ella fue de las peores cosas que le pasaron en la vida, pues amaba ir a la escuela pero si sus maestras se enteraban de quién era el padre, su pareja podría haber ido a prisión.

Tuvo que encontrar un trabajo y gracias a él, conoció a una pareja de adultos mayores que le regalaron sus primeros libros, desde entonces, ella cuenta que nunca más paró de leer.

A los 18 años, dejó a su pareja y decidió rentar un pequeño departamento para ella y su hijo, y entonces todo empezó a mejorar. Después de 7 años de estar lejos de su madre por culpa del padrastro, volvieron a tener un vínculo y también le brindó su ayuda a sus hermanos menores.

Mayra quiere ser parte del cambio en su país, Argentina, donde como en muchos otros, a los pobres se les desprecia y denigra y se vuelve una noticia viral que una mujer pobre estudie. Ella está dispuesta a poner su 'granito de arena' para que el mundo sea un lugar mejor y, contando su historia, está comenzando.

Fuente: Infobae

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