Una torta de cumpleaños puede parecer un regalo elemental, pero para el joven Julio fue mucho más

Familia y niños

November 16, 2017 14:46 By Fabiosa

Existen costumbres que tenemos tan arraigadas que no reparamos en sus raíces y lo que representan para nosotros. Aunque a muchos no les gusten los dulces, el pastel de cumpleaños, con velitas y deseo, es casi un ritual inseparable de los cumpleaños.

Sin embargo, existen familias que viven en extrema pobreza y no pueden darse esos lujos, pues tienen otras prioridades que garantizar. Incluso, algunos niños no tienen una familia que pueda dedicarles este homenaje.

Nayarit, el estado donde vive el joven Julio, es uno de los más pobres de México. De hecho, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en el año 2016, el 37,53% de su población vivía en condiciones de “pobreza” o “extrema pobreza”.

Julio, que estudia en la localidad de Huaynamota, del municipio Nayar, recibió el regalo más inesperado y conmovedor de parte de su maestra Bibi Glez. A sus 14 años, le entregaron su primer pastel de cumpleaños, con velitas y deseos incluidos.

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Bibi nunca imaginó la respuesta del chico. Él, empapado en llanto tuvo que hacer uso de su pañuelo para secar sus lágrimas, pues no lo podía creer.

Después vinieron las sonrisas y los momentos de felicidad. Julio, por haber obtenido un presente inimaginable y que nunca había tenido; y Bibi, por haber sido la causante de tal regocijo.

Aunque a veces nos pudiera parecer imposible, un simple detalle, como una torta de cumpleaños, puede cambiar el día de alguien.

Fuente: La Opinión

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