¿La idea de renunciar a todo pasa por tu mente? Escucha esta sabia reflexión sobre la vida…

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May 29, 2017 18:32 By Fabiosa

En la vida nadie ni nada se parece a otro. Todos somos diferentes y bellos en nuestra singularidad. Pero es imposible sustraernos al deseo de medir nuestra existencia en relación con la del otro. Es casi una necesidad para reafirmar nuestra identidad. Pero, ¿qué pasa cuando nuestras expectativas no se corresponden con la realidad y al compararnos parecemos pequeñas semillas que aún no germinan? Viene la depresión, el fracaso, el miedo a avanzar.

Un día, una mujer decidió abandonarlo todo en su vida. La frustración se había adueñado de ella. Renunció a todo lo que tenía: trabajo, familia, novio, amigos, metas futuras.

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Se adentró en el bosque buscando escucharse a sí misma. Quiso hablar con Dios y le preguntó: "Oh, Dios, ¿por qué yo no puedo crecer en la vida? Dame una sola señal para renunciar”. Entonces, una misteriosa voz que parecía venir de su interior le respondió: ¿Ves los helechos y los bambúes a tu alrededor?

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La mujer miró a su alrededor y vio los helechos y el bambú. Entonces, la voz prosiguió: “Cuando los planté les dediqué mucho amor: les di luz, agua y atención. Al pasar los días, el helecho cubrió todo el suelo. Su verde brillante y tierno tapizaba la tierra. Sin embargo, el bambú no crecía.

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Seguí regándolos a ambos por igual. El helecho continuó creciendo y haciéndose hermoso, mientras el bambú se negaba a emerger de la tierra. Pasaron tres años y el bambú no había nacido, pero el helecho seguía siendo hermoso y fuerte. Pasaron dos años más y, un día, un pequeño brote de bambú emergió de la tierra. Comparado con el helecho, su existencia era insignificante, minúscula y ridículamente pequeña.

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El bambú estuvo cinco años fortaleciendo sus raíces lo suficiente para poder crecer fuerte y alcanzar su tamaño.

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Cuando lo hizo alcanzó una altura descomunal.

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No todos tardamos lo mismo en crecer y alcanzar nuestras metas. Por eso, no podemos compararnos con los demás, porque somos únicos en nuestra singularidad.