PSICOLOGÍA

Parecían unas cataratas de sangre pero, 100 años después, han resuelto el misterio

Date March 2, 2018 18:10

En los Valles de McMurdo, a los pies del glaciar Taylor en la Antártida, donde nace la vida y se termina el mundo, cae una cascada sin comparación en la Tierra. Esta maravilla confundió a la comunidad científica durante décadas y, por ser uno de los fenómenos naturales más asombrosos del planeta y tener un color rojo intenso, la denominaron “Cataratas de Sangre”.

Aunque muchos lo ignoran, la Antártida constituye uno de los desiertos más extremos del mundo, incluso por encima del Sahara, por lo que hallar una cascada en este lugar es lo que cualquiera menos esperaría.

Debido a la imagen óptica que crean las cataratas de esta cascada, dan la impresión de ser la herida abierta de uno de los glaciares, cuya sangre cae fuertemente sobre el lago Bonney. El majestuoso lugar fue un hallazgo del geólogo australiano Thomas Griffith Taylor, quien le dio el nombre al glaciar, en el año 1911.

Durante los más de 100 años que han transcurrido desde esa fecha, los investigadores le adjudicaban su color rojizo a las algas que había en el fondo del agua. No obstante, un estudio reciente ha desmentido esa hipótesis.

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Los científicos de la Universidad de Alaska Fairbanks y Colorado College determinaron en un informe publicado en el Journal of Glaciology que el color impactante de la cascada tiene que ver con la presencia de altas cantidades de hierro en ella; no obstante, este elemento aislado no podría causar una coloración similar.

Este hecho llevó al descubrimiento del siguiente elemento clave: la concentración de agua salada que ha estado atrapada debajo del glaciar Taylor durante más de un millón de años.

De acuerdo con lo revelado en el estudio, hay un canal de agua salada con rico en componentes de hierro que pasa por debajo del glaciar y encontró su salida por la cascada. Es decir que el agua fluía desde las profundidades hacia afuera, a pesar de las temperaturas anuales son de aproximadamente -17 grados.

El glaciar Taylor mide aproximadamente 54 km de largo, pero eso no detuvo a los investigadores para llegar a sus resultados. Para poder determinar la ubicación del canal que alimenta las cascadas, trazaron un mapa por medio de la ayuda de un radar, según describen en su informe.

El radar les permitió establecer que el canal de agua salada y con alto contenido de hierro llega a las cascadas por medio de las pendientes de los valles encontrados en las profundidades del glaciar. De igual modo, determinaron que el agua permanece en estado líquido en el ambiente subglacial debido al calor latente de la fusión entre el hilo y la sal. Como hallazgo final en el marco de este descubrimiento, los investigadores afirmaron:

Los glaciares podrían alojar sistemas hidrológicos de agua dulce a través del calentamiento localizado por calor latente.

Fuente: Forbes

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