Existen varios factores que llevan a los perros a perseguir sus colas y ninguno de ellos es divertido

Estilo de vida y tendencias

November 27, 2017 17:28 By Fabiosa

Vivir con mascotas puede ser muy divertido. Los perros, además de dar y recibir nuestro cariño, tienen más de un comportamiento que nos hace reír. Por ejemplo, cuando los vemos volverse locos persiguiendo su pobre colita. Algunos médicos veterinarios se han enfocado en el estudio de este comportamiento en los canes. Sus conclusiones no han sido muy alentadoras para aquellos que se divertían con este tipo de acciones.

Si bien los perros pueden hacer ésto como parte de su comportamiento social —simplemente para mantener un poco de interacción con sus dueños—, la verdad es que también puede ser una respuesta derivada de trastornos psicológicos o cuestiones fisiológicas.

A continuación, proponemos algunos factores que pueden hacer que nuestra mascota se esté mordiendo la cola, así podremos tomar precauciones para evitarlo.

1. La etapa en la vida del perro.

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Los cachorros, cuando pasan la etapa de lactantes, que es aproximadamente después de los 3 meses y hasta que cumplen el año —aunque en perros de talla grande y gigante puede ser después—, están descubriendo un nuevo mundo y quieren experimentar todo. Para ello muchas veces se valen de los mordiscos. En el caso de la cola ocurre igual, los perritos quieren divertirse y para ello usan su propia cola. En ocasiones ni siquiera advierten que no es un juguete.

Si nuestro cachorro tiene este comportamiento podría ser totalmente normal, pero debe ir pasando con el tiempo. Cuando esta práctica sigue siendo habitual, sí es necesario llevarlo al veterinario. Un especialista podrá detectar si hay alguna condición o agente externo que le esté provocando ese tipo de conducta.

2. Necesidad de atención.

Los perros domésticos adoran socializar. En muchos casos, nuestro propio comportamiento —sin que nos demos cuenta siquiera— es el que hace que ellos repitan la acción de perseguir sus colitas para morderlas. Lo que ocurre es que cuando los vemos hacerlo nos causa gracia, les prestamos atención y el perro lo percibe. En otras palabras, es una conducta que de alguna forma indirecta les hemos enseñado.

Por ejemplo, cuando cumplen alguna orden, nosotros los premiamos con una galletita. En ese caso, la mascota responde a una premiación. Si el perro muerde su cola y los abrazamos o jugamos con ellos, ese es el premio que le damos. Así reforzamos su conducta.

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Ésto no quiere decir que no le prestemos atención a nuestros perros, sino que no hagamos de este comportamiento una práctica habitual para ellos.

3. Demasiada energía acumulada.

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Cuando el perro no realiza actividades físicas para gastar su energía, tiende a aburrirse. Y el aburrimiento en un can, puede llevarlo a tener comportamientos tan excéntricos como perseguir su cola. Sin embargo, esta es una de las causas que mejor se pueden tratar y que no causará mucha afectación al perro, pues su comportamiento variará una vez que incremente su gasto de energía.

En este caso es recomendable que los llevemos a dar caminatas, que corran, interactúen con otros perros, jueguen con una pelota, etc. Con esta simple medida, podemos evitar que se lesione la cola.

4. Lesiones o parásitos.

Si el perro ha tenido alguna lesión en la cola o agentes extraños en ellas como las pulgas o las garrapatas, puede haber reforzado el hábito de perseguir y morder la cola para curarla. La saliva de los perros contiene ácido ascórbico que tiene propiedades cicatrizantes. Obviamente, el perro no estudió medicina y no sabe eso, pero sí se da cuenta de que al lamer su cola, se cura.

Por ello, debemos prestar especial atención cuando nuestra mascota ha estado herida o ha adquirido parásitos o insectos. Lo mejor es evitar que el perro recurra a su saliva para curarse. Los cuidados de higiene, las visitas al veterinario e, incluso, el uso de campanas protectoras puede evitar que el can dañe su cola.

5. Enfermedades fisiológicas y condiciones psicológicas.

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Aunque no lo creamos, la persecución de las colas ha sido relacionada con el padecimiento de epilepsia en los perros. Los procesos ansiosos en canes también pueden llevarlos a tener este tipo de comportamiento. En estos casos, lo mejor es consultar a los especialistas, ellos estarán capacitados para enseñarnos las mejores formas de evitar que nuestros perritos se mutilen a sí mismos.

Como podemos ver, lo que creíamos una simple acción divertida de los perros puede implicar algunos problemas a su salud y adecuado desarrollo. Lo mejor es conseguir ayuda veterinaria y de entrenadores de canes. Ellos nos podrán indicar cómo proceder ante cada uno de estos factores.

Fuente: Vetwest

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