Esta historia que comienza con una cajita de zapatos demuestra la importancia de la labor de los enfermeros

Inspiración

November 3, 2017 06:20 By Fabiosa

Los profesionales de la enfermería, si pretenden ser buenos en lo que hacen, deben estar dotados de una gran capacidad de compromiso y benevolencia. Tratar a personas que vienen heridas, enfermas o con alguno trastorno en su salud física o mental, puede ser muy complicado. Muchas veces sus cuidados deben ir más allá de sanar una lesión, deben dar apoyo moral, espiritual y muy buenos consejos, para lograr resultados positivos en los pacientes.

La enfermera Jeannie Joseph, que se dedica a los cuidados neonatales en el hospital Swedish American en Illinois en los Estados Unidos no solo ha demostrado que puede salvar y cuidar la vida de un bebé, sino que también puede reforzar los vínculos familiares de los pacientes con los que ha tenido que trabajar.

Aunque su labor como enfermera es impecable a lo largo de su desempeño profesional, una historia que vivió en el año 2004 fue realmente especial.

Era un día tranquilo en la clínica, cuando irrumpió un chico muy alterado que, por su imagen, denotaba que venía con una urgencia. Lo raro era que solo traía una cajita de zapatos.

Cuando los médicos y enfermeras, entre ellas Jeannie, se acercaron a ver qué contenía, quedaron atónitos. Era un bebé prematuro, vestido con una ropa de muñecas y envuelto en un paño de cocina. Rápidamente fue llevado hacia las salas de aislamiento para garantizar que pudiera sobrevivir.

El cuadro clínico que presentaba el bebé a su arribo al hospital incluía la hipotermia, la deshidratación, ictericia, y meningitis, esta última provocada por cortar el cordón umbilical con una tijera sin esterilizar. Sin embargo, el médico que lo atendió se percató de que este pequeño era un luchador, a pesar de ser prematuro llegó respirando por su propia cuenta.

Pronto notaron que, por muy joven que pareciera, el chico que lo había llevado era el padre de la criaturita. Jeannie, usando sus dotes de compasión y dedicación, decidió hablar con el muchacho, para aconsejarlo sobre el futuro del bebé.

Ella le explicó que existía una ley llamada “Save Haven”, que les permitía, a él y a la mamá, renunciar a sus derechos sobre el recién nacido, sin ser penado por la ley, siempre y cuando lo entregaran ileso en un lugar para su cuidado. Sin embargo, también le comentó que, al apegarse a esta ley, ambos perderían los derechos a recibir información sobre su salud. Le entregó los brazaletes parentales, para que pudieran visitarlo en lo que tomaban la decisión, y confió en que los chicos podrían cambiar de parecer.

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Luego, pudo ver a la mamá del bebé, Cherish Coates, una jovencita que solo tenía 15 años. Notó su angustia y trató de ayudarla de la mejor forma que podía en aquel momento. La reconfortó y la apoyó para tomar la determinación de criar a su bebé y contarle a su familia todo lo ocurrido, pues sus padres y abuelos no sabían lo que había pasado.

Sabes que le salvaste la vida, ¿verdad? (…) Le diste la mejor oportunidad que pudiste.

Durante el mes que el bebé tuvo que permanecer en el hospital, sus padres fueron todos los días y también le contaron a la familia de Cherish. Los padres y abuelos de la joven comprendieron la situación y presión a que estaba sometida Cherish, que solo lo ocultó porque no quería decepcionarlos. Aunque quedó claro que su peor error fue mantenerlo en secreto.

Hoy, su pequeño bebé, Allen, tiene 12 años. Y, lo más importante, su familia la ayudó para que pudiera seguir estudiando. Terminó la preparatoria y es una estudiante universitaria que quiere dedicarse a ser abogada de salud mental.

Allen es el mayor de tres hermanos y es un magnífico atleta, juega fútbol y es miembro del Programa de cadetes de la Marina.

Cherish nunca ha dejado de agradecer a Jeannie y al resto de los especialistas, desde el primer año y hasta la actualidad. Reconoce que sin ellos no hubiera sobrevivido su pequeño Allen, así como tampoco ella lo hubiera reconocido como su hijo.

Al respecto Jeannie ha dicho:

Cada interacción que tienes con alguien es muy importante para poder estar en esta posición que me encuentro, soy parte de la historia de alguien, es un gran honor."

Es una historia feliz, solo el hecho de que Jeannie haya hecho su trabajo tan perfecto, ha implicado un niño salvado, una familia unificada y una madre feliz de estudiar y poder criar a sus hijos.

¿Qué piensas acerca de la labor de esta enfermera? ¡En definitiva es un ejemplo a seguir! ¡Cuéntanos en los comentarios y no dejes de compartir el artículo con familiares y amigos!

Fuente: So Share This

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