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8 comportamientos que surgen como consecuencia de las huellas que deja nuestra infancia

Date August 4, 2017 11:35

La infancia puede ser una de las mejores etapas de nuestra vida, pero también es una de las que más influye en nuestro comportamiento como adultos. Comenzamos a conocer el mundo y a copiar nuestro entorno. También aprendemos a interactuar con las personas y a comunicarnos con nuestra familia y con nuestros compañeros o maestros en la escuela. Por eso las experiencias desagradables o traumáticas pueden dejar fuertes huellas en nuestra forma de ser, y algunas heridas las conservamos hasta que llegamos a la edad adulta. Estos comportamientos suelen quedar como huellas de la infancia:

Actitud a la defensiva

Las personas que hayan sufrido algún tipo de abuso durante su infancia, tanto físico como psicológico tienden a desconfiar y exaltarse con un simple gesto, mostrándose a la defensiva. Este tipo de actitud no siempre se muestra de manera hostil, sino que muchas veces se queda en un comportamiento con reservas.

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Aislamiento

Si de niños enfrentamos falta de cuidados y ausencia constante de las figuras paterna y materna, tendemos a crecer deficiencias afectivas, problemas para relacionarnos e incluso disfunciones sexuales.

Ansiedad y miedo a los demás

Si el aislamiento no fue tan extremo, pero sí moderado, los adultos suelen manifestarlo a través del miedo a entablar relaciones con los demás y un cierto tipo de ansiedad social.

Miedo al compromiso

Esto ocurre sobre todo cuando experimentamos algún tipo de pérdida durante la niñez. Desarrollamos cierto tipo de mecanismo de defensa por miedo a establecer otra vez un lazo afectivo fuerte y que se vea truncado de repente.

Miedo al rechazo

Si de niños fuimos víctimas del bullying escolar o rechazo por parte de nuestros compañeros, tendemos a evitar los círculos sociales de grandes por miedo a que nos rechacen de nuevo. Preferimos pasar más tiempo solos, ya que representa una zona de confort.

Desprecio por los demás

Los niños que fueron víctimas de maltrato y abuso, suelen desarrollar comportamientos sociópatas. Si durante la infancia encontramos malos tratos, de grandes pensamos que todos los demás son nuestros enemigos y debemos tratarlos como si estuviéramos en una guerra constante.

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Dependencia

Si nuestros padres son sobreprotectores no nos enseñan a ser personas independientes, y por lo tanto encontramos dificultades para lidiar con la vida de adultos. Por eso comenzamos a sentirnos frustrados y a buscar otras figuras de quienes depender, y que nos rescaten.

El síndrome del esclavo satisfecho

Si de niños fuimos explotados u obligados a hacer tareas excesivas, tanto por los padres, como por los profesores, de adultos desarrollamos una tendencia a acostumbrarnos a ser explotados. No importa si lo que nos piden atropella nuestros derechos, ya que pensamos que el valor de las personas se mide en muchas horas de trabajo duro.

La tarea de los padres es muy complicada, y suele ser bastante común que arrastremos alguno de estos comportamientos a la vida adulta. Sin embargo, está en nuestras manos darnos cuenta si nos impide vivir una vida feliz y buscar ayuda.

Fuente: hoyaprendi.com