Juan no valoraba a las amas de casa, hasta que le tocó estar en los zapatos de una…

Estilo de vida y salud

July 24, 2017 11:54 By Fabiosa

¿Has pensado alguna vez cómo es la vida de una mujer ama de casa? Probablemente sí, y seguramente has juzgado su rutina, porque, a fin de cuentas, ella se la pasa en la casa y su esfuerzo es "mínimo".

Exactamente eso pensaba un hombre. Llamémosle Juan. Todos los días al irse y regresar de su trabajo, pensaba: "!Qué injusta la vida! Yo tan agobiado con este trabajo en la calle y ella tan cómoda en casa, cuidando de nuestro hijo y cocinando. Y ni siquiera puede ocuparse de las labores domésticas como se espera de una mujer”. Cada día, ese pensamiento cruzaba la mente de Juan.

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Un día, Juan decidió encomendarse a Dios y le pidió estar, por un momento de su vida, en el lugar de su esposa: intercambiar roles. El deseo fue concedido. Y se convirtió en un hombre de su casa: cuidando al bebé, lavando, fregando, cocinando, deshollinando; mientras su esposa, vestida con traje, tacones y cartera, salió a la calle a trabajar.

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El día parecía interminable y, a la vez, las horas no le alcanzaban a Juan para culminar todas las tareas. “¿Cómo es posible que no me alcancen 24 horas para hacer tareas tan simples?”, así pensaba  Juan, mientras se agotaba trabajando en casa.

Pasó un día, dos, tres… cinco y siete. A la semana,  Juan estaba exhausto y no lograba conciliar todas sus tareas en el tiempo establecido. Convencido de que su percepción del trabajo doméstico no solo era errada, sino ofensiva y poco considerada, volvió a encomendarse a Dios; pero esta vez le pidió regresar a su rol.

Arrepentido de su actitud necia, Juan prometió no volver a juzgar ni inferiorizar el trabajo doméstico de las mujeres en el hogar.

Y entendió que, primero, esta segmentación de tareas responde a una división sexual de trabajo que asigna roles de género: las mujeres a casa y los hombres a la calle; segundo, el hombre no es únicamente el dador de garantía económica y estabilidad, la mujer también asegura con su trabajo el equilibrio de la vida. Ahora Juan  sabe que el trabajo en casa no es solo para mujeres, también pueden ejercerlo hombres y, además, no es un trabajo fácil, agradable y mucho menos inferior.

¿Ya has pensado cómo valoras tú el trabajo de las amas de casa?