PSICOLOGÍA

8 consecuencias negativas que lamentablemente sufrirán los hijos de padres estresados

Date March 15, 2018 16:45

Sabemos que vivimos en un mundo rápido y que se vale de la inmediatez de muchas herramientas que existen hoy en día para estar apurados y lograr todo lo posible en un día. Sin embargo, a veces este estrés nos trae daños, no sólo a nuestra propia salud, sino también a la de nuestros hijos. Veamos algunas consecuencias en nuestros pequeños por ser padres "apurados" o "estresados".

1. Empiezan a asociar la responsabilidad con el estrés

Es importante que le enseñemos a nuestros hijos cómo ser responsables. Sin embargo, cuando existe el caso de padres estresados que quieren que todo se haga de inmediato y hay un apuro constante, nuestros hijos empiezan a creer que ser responsable es sinónimo de algo desagradable, pues le transferimos ese sentimiento de prisa a ellos, los cuales suelen venir acompañados de quejas que pronuncian sus padres cada cierto tiempo.

2. Te pierdes de momentos que son únicos

Hay momentos importantes en la vida de nuestros hijos y durante su crecimiento que no podemos perdernos por lo invaluables que son. La primera vez que dicen "mamá", cuando empiezan a gatear, cuando empiezan a cantar o su primer dibujo, son tesoros que no se repiten. Por estar apurados y con la sensación de estrés, nos pasamos por alto esos momentos que de seguro nos gustaría vivir.

3. Los hijos no desarrollan la intimidad

Otro problema es que, por estar apurados, no nos detenemos a verle los ojos a nuestros hijos, a jugar con ellos, así como no los escuchamos atentamente, los cuales son gestos de amor. Estos momentos, al no estar presentes en la vida de tu hijo, no le permiten desarrollar una intimidad contigo que lo puede convertir en un buen cómplice, pues, a fin de cuentas, debería ser también tu amigo. Es importante poder hallar la forma de empatizar con nuestros pequeños para que crezcan con una buena salud mental.

4. ¿Eficiencia o saturación?

Un gran riesgo de ser un padre apurado es que no le permitimos entender a nuestro hijo cuándo una situación implica que estamos saturados o si es que estamos siendo eficientes, debido a que los padres siempre se expresan y viven como si hubiese saturación sin pausa. Esto los lleva a repetir ese mismo patrón.

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5. Los hijos se estresan innecesariamente

Cuando nuestros hijos nos ven estresados por las cosas que debemos hacer, aunque sean pequeñas, no logran ver que estos "problemas" o situaciones de día a día se pueden resolver sin necesidad de estar apurados. Por lo tanto, empiezan a estresarse al ver que deben enfrentar alguna situación, sin importar de qué se trate. Si vas al entrenamiento de natación o baile y ven la hora, aunque aún vayan a tiempo, sentirán la necesidad de apurarse porque es la costumbre del día a día.

6. Los hijos sienten que "nunca es suficiente"

Por tener padres que quieren todo más rápido de lo normal, los hijos sienten que no importa lo que hagan, nunca será suficiente para satisfacer a sus padres, que siempre encontrarán alguna razón para quejarse o decir "apúrate" cuando piden algo. Independientemente de si se trata de un favor o de algún deber, no importa que el niño haga las cosas a buen ritmo, pensará que no logró satisfacer a sus padres. Recordemos que cada niño es diferente y, por lo tanto, tiene sus propios tiempos y esto no indica que necesariamente exista algún problema.

7. Crecen viviendo en el "apúrate"

Cuando crecen, ellos se dicen a si mismos de manera inconsciente que deben apurarse. Hay pacientes adultos que cuando están en la sala de espera para la consulta mueven la pierna para arriba y para abajo, casi sin descanso, por esa misma ansiedad de querer que todo se haga de inmediato. Sentarse a almorzar, hacer una tarea, esperar un minuto el bus, todo se convierte en una razón para estar apurado.

8. Tus hijos se hacen rivales

Esto es uno de los problemas más comunes por la falta de atención de parte de los padres. Por el hecho de que papá o mamá están siempre apurados, no sacan tiempo para atender a sus hijos, ni verlos a los ojos ni escucharlos, como se menciona arriba, y trae como consecuencia que los hermanos inician una rivalidad para tratar de tener mayor atención que el otro.

Como podemos ver, hay razones poderosas para decidir que debemos detener nuestro ritmo, al menos un poco. De esta forma, no sólo podremos lograr una vida más saludable y con menos estrés, sino que también habrá una gran influencia en la crianza de los hijos. En todo caso, si sufres de ese "apuro" constante, es recomendable que consultes con un experto que te oriente a saber cómo lidiar con este tipo de condiciones.

Fuente: Quemas, Revolucionmama

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