La clave es la paciencia: 6 trucos para lidiar de manera más sana con la crianza de los hijos

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La educación es un proceso muy complejo que viven los padres. Las responsabilidades propias de la crianza de los hijos, más las demandas de la vida personal y profesional suelen acumularse de vez en cuando y hacer que, de manera abrupta, los padres pierdan la cordura y paciencia y tomen conductas negativas que no enseñan a los niños.

Una de las claves principales que los padres deben aprender a conservar, es la paciencia. Cuando esa se pierde, los sentidos se nublan y el buen juicio se va al suelo. Hoy, queremos compartirte algunos consejos, que te ayuden a mantener la ¡tan necesaria paciencia! Y que puedas tener un proceso de crianza de tus hijos más armónico y feliz.

1. Actúa siempre de manera calmada.

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A veces los hijos hacen algo que no nos gustó, o que sabemos que está mal, y eso nos provoca ira o enojo. Ahí vamos a arremeter contra ellos, sin darnos cuenta que todas nuestras emociones negativas, se las estamos arrojando encima, y los estaremos enseñando a reaccionar de la misma manera.

Antes de comenzar a regañar, o a comunicarle a tu hijo que lo que hizo está mal, tómate un tiempo para relajarte y enfriar tus ideas. Así, podrás trasmitir mejor el mensaje, tu hijo lo entenderá mejor, y se llevará la experiencia de no actuar con cólera ante lo mal hecho.

2. Aprende a autodominarte.

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Cuando todo parezca perdido, y que no hay nada que hacer para evitar que tu ira salga, tómate un tiempo, para reflexionar y pensar qué te podría ayudar a liberar tu enojo. Se trata de buscar tácticas que nos permitan bajar los ánimos. El yoga puede ayudar mucho, y practicar ejercicios de respiración también. Sin embargo, cada padre debe buscar sus propias técnicas según su personalidad.

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3. Reflexiona antes de hablar.

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Muchas veces los padres cuando están enojados dicen cosas sin pensarlo. Así, terminan hiriendo a sus hijos y sintiendo luego un gran remordimiento. Por eso, es bueno que antes de comenzar a hablar, pienses bien ¿qué vas a decir? ¿A caso tú no fuiste niño y no hiciste travesuras o cometiste errores?

Piensa tus palabras y elígelas con sabiduría, para que tu mensaje al niño llegue claro. Y, sobre todo, si ves que no estás en condiciones de hablar, porque has perdido totalmente la paciencia, tómate tu tiempo, será mejor así.

4. Genera un ambiente de diálogo.

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A veces, cuando los padres regañan a los hijos olvidan que el diálogo es importante, no solo vale lo que tú tengas que decir, sino también lo que piense el niño. Si quiere justificarse, escúchalo; si quiere perdonarse, deja que te pida perdón; déjalo que se exprese, así entenderá que un diálogo es de 2 y podrá actuar él también de esa manera, en otros momentos.

5. Aprende a tolerar los defectos de tus hijos.

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En dependencia de las personalidades, hay defectos que cuestan más trabajo tolerar que otros. Pero cuando sientas que tu hijo tiene una característica que te hace enojar mucho, piensa si tú no las tendrás también. La tolerancia y el respeto son las bases de las buenas relaciones. Si tu hijo es genioso, o mentiroso o algo que no te gusta, comienza por enseñarle por qué no está bien lo que hace. Si lo que haces es rechazarlo o enojarte, no le estarás enseñando nada nuevo, solo mostrarás intolerancia y eso es lo que él aprenderá.

Para educar mejor, es más adecuado hablar, dialogar, negociar. No se trata de dejar pasar por alto las malas conductas, sino rectificarlas del mejor modo posible, para que no se vuelvan a repetir.

6. No te censures.

Finalmente, si ves que todos los trucos, técnicas y métodos del mundo no te ayudaron, pues perdiste la calma y explotaste ¡No te censures! Eres un ser humano, y cometes errores como todos los demás. Sin embargo, si notas que tu conducta de este tipo se repite eventualmente, puedes acudir a un especialista, que te apoye para mejorar tu capacidad de lidiar con los problemas.

Ser padre, o un buen padre, es algo que se va aprendiendo sobre la marcha y no te debes desesperar. Recuerda que tus hijos aprenden replicando conductas y comportamientos. Sé feliz y vive en armonía, así él también podrá hacerlo.

Fuente: Guía Infantil, Hacer Familia

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