Este pitbull fue maltratado y abandonado… ¡luego paso esto! Es absolutamente conmovedor

May 23, 2016 08:19 By Fabiosa

Era enero 21, de 2015, Brittany Fake recibe una llamada perturbadora. Un constructor en Houston, Texas, había encontrado un pitbull lastimado que parecía había perdido la mitad de su rostro. El perro estaba escondido entre los arbustos y no dejaba que nadie se le acercara.

Faske, quien es voluntaria en ADORE (Empresa de Rescate Oficial para Todos los Perros de Houston por sus siglas en inglés), corrió a la escena. Cuando se encontró con el pitbull quien estaba sentado en un botadero de basura de comida rápida y llantas viejas, Faske pudo ver que el perro estaba en peor estado de lo que ella se imaginó. Con suerte, pensó que podría ayudar a terminar su sufrimiento.

“Este perro que alguna vez fue bellísimo y grande, había sido reducido a nada”, Faske le comentó al sitio The Dodo. “Además de sus heridas, era muy claro y fácil ver sus costillas, los huesos de la cadera, su espina dorsal”.

La zona de la nariz fue difuminada por su contenido gráfico.

A medida que Faske se acercaba más, el pitbull emitía leves y débiles gemidos. Esto no le molesto ni preocupó, solamente pensaba en estar con él. Y así fue, el perro le permitió a Faske acercarse lo suficiente como para ver las heridas más de cerca: la gran parte de la nariz había desaparecido de su rostro y parecía que colgaba de donde pertenecía.

Fase estaba segura que una persona había hecho esto –tal vez la misma persona que lo abandono en aquel lugar. “La herida era tan clara que solamente se hubiera podido hacer con un instrumento filoso”. Faske explica “Era como si alguien hubiera tomar un cuchillo y le hubiera cortado el frente de su rostro”.

Además de la apariencia grotesca que tenían las heridas, un penetrante olor le mostró a Faske que ya tenía una infección. Después de un par de maniobras, lograron tenerlo seguro. Lo nombraron Apolo, por el dios griego de la medicina. “Inmediatamente su cuerpo cooperó con nosotros, es como si hubiera sabido que estaba a salvo”.

Faske subió a Apolo a su carro y lo llevo directo al veterinario. Durante el trayecto el pobre perro se quedó dormido, posiblemente por tanto cansancio, pudo más su sueño que el dolor de sus heridas.

Finalmente llegaron al veterinario donde Apolo podría recibir la atención médica que tanto necesitaba urgentemente. “Al principio parecía que todos en la veterinaria se sentían intimidados por Apolo”, cuenta Faske. “No creo que nadie esperaba un perro en estas condiciones”.

Además de las heridas en el rostro, se le encontraron a Apolo parásitos que habían llegado a su corazón, esto podía ser falta si no se trataba a tiempo.

Faske y los veterinarios le sirvieron comida y agua para ver su reacción y así poder predecir la calidad de vida que podría tener. Apolo se comió ávidamente toda la comida y el agua para después recargarse en la pierna de Faske, se habían dado cuenta que éste no era un perro cualquiera.

Después de recibir una segunda opinión, Apolo recibió cirugía reconstructiva que tato necesitaba. Le removieron la estructura exterior de la nariz, solamente conservó una pequeña cavidad que le permitiría respirar. Le colocaron un injerto de piel para proteger lo que quedaba de esa parte. Le tuvieron también que remover parte de la mandíbula superior y algunos dientes, Apolo se quedó con lo suficiente como para que pudiera comer y bebe sin ningún problema.

El vínculo entre Apolo y Faske comenzó a crecer cada vez más. Lo visitaba cada vez que podía en los cuidados veterinarios. Aunque no lo había pensado seriamente antes, la adopción de Apolo era completamente inevitable.

Faske tenía algo de aprehensión ya que ella vivía con otros dos perros machos ya mayores. “Una pareja de señores gruñones que no estaba segura podían aceptar a otro perro”, es como los describe. Pero no solamente estos perros le dieron la bienvenida a Apolo, sino que el mismo Apolo se encariñó rápidamente con ellos. Además que le encantaba estar rodeado de personas, algo que resulta curioso dada su historia.

A pesar de las heridas de su rostro, Apolo vive una vida plena. Su reconstrucción en la nariz funciona como cualquiera otra nariz canina, le permite respirar, olfatear y estornudar y tampoco su mandíbula ha evitado que coma, beba o juegue, y Apolo come, bebe y juega bastante.

Gracias al cariño de Faske, Apolo pareciera que ha dejado atrás cualquier trauma emocional. Hoy es un perro feliz que le disfruta mucho de sentarse en una silla especial y ver la televisión con Faske. También le encanta jugar con sus nuevos hermanos y tomar el sol.

Cada sábado, Apolo es llevado al Colegio Control Total K9 para recibir entrenamiento especial que parece gustarle bastante. “Ya espera con ansias que sea sábado, siempre está a la puerta. Y es nuestro tiempo de conectarnos, además que nunca le puede decir que no a un paseo en coche”, comenta Faske.

Apolo es una gran inspiración para todos, incluso ADORE lo ha hecho su mascota oficial para concientizar sobre la crueldad a los animales.

“Ha sabido encontrar ese punto en que ha olvidado todas las experiencias crueles que vivió”, Faske comenta sobre su querido amigo, “le ha enseñado al mundo que un animal que fue maltratado tan mal y que fue abandonado en la basura, puede ser más grande que esas circunstancias y crecer más allá de ellas. Convertirse en un ejemplo para otros animales”.

“Después de todo por lo que ha pasado, me asombra cómo puede ser tan feliz con todos. Apolo es verdaderamente una bendición. Sin ADORE Houston y el apoyo de la comunidad, Apolo no estaría aquí hoy, fue necesaria toda una ciudad para que se haya podido recuperar y no podría estar más agradecida con todos”, concluye Faske.

Fotos: Brittany Faske