FAMILIA Y NIÑOS

La gente comparte las mejores fotos de sus mascotas avergonzadas y muchos se identificarán

Date February 13, 2018 12:37

Los queremos demasiado, les perdonamos todo; que hagan desastres en nuestros apartamentos, que roben la comida, que dejen la ropa oliendo a ellos o que rompan o rasguñen nuestros muebles. Sí, estamos hablando de nuestras queridas y adoradas mascotas, que a veces también son incontrolables y salvajes.

“Por favor, sin fotos. Estoy muy avergonzado”.

La gente está compartiendo las fotos de sus mascotas avergonzadas bajo la etiqueta #shamingpets, y algunas de ellas deberían tener un papel en una película de Hollywood por sus habilidades histriónicas casi humanas:

Hoy me hice popó dentro de la casa.

#shamingpets Destruí el tigre de mi mamá. 

Hoy intenté comerme los cisnes en el lago del Parque Albert. 

P.D.: También robé la hamburguesa de Ollie.  

Aunque ¿por qué se comió esas tijeras? Esa es la verdadera pregunta.

Me comí los libros mientras mi familia estaba en un juego de hockey. #dogshaming

También me comí estas tijeras. #dogshaming

“Me comí los crayones e hice un arcoíris de popó”.

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Bueno, no fue tan grave, fueron 15 minutos. Oh, espera. ¡15 HORAS!

Salté de la ventana del tercer piso y me quedé atascado en un árbol durante 15 horas. Arruiné el final de las vacaciones de mis papás.

Lo lamento. No, la verdad, no.

Mientras mi mejor amigo humano está comiendo atún, yo soy el mejor ladrón de salmón del mundo. NO LO LAMENTO.

Me comí el helado de mi mamá. ¡NO TENGO VERGÜENZA! 

¡Santo Dios! No está el chile. Qué desaparición tan misteriosa.

¿Chile? ¿Cuál chile?

Parece muy orgulloso de sí mismo.

Me oriné encima de los vecinos de abajo a través del balcón. (¡A pesar de que me acababan de sacar!)

Le quité los collares con los dientes y los destruí.

No me juzgues, humano.

Me encanta tanto, tanto, tanto el popó, que me revolqué en él.

Me gusta chupar y masticar ropa interior sucia.

¿Parece sorprendido o asustado?

Esta es mi cama.

Bueno, eso es un poco aterrador.

Quería ayudar a mi mamá a vaciar la picadora.

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Yo encontré los peluches que mis humanos planeaban donar.

Y yo me comí sus caras.

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Me comí la cara de un oso panda de peluche.

Conciencia repentina del horror inevitable que se aproxima:

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Vamos al  veterinario.

¡Verdaderos amigos para toda la vida!

Pueden parecer necios, tontos o simplemente títeres adorables, pero, a veces, ellos nos entienden mejor que nosotros mismos. En ocasiones, solo las mascotas pueden darnos el amor incondicional y la felicidad que buscamos. En ocasiones, aprendemos algo nuevo gracias a ellas. Sin duda alguna, son nuestros mejores amigos. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que los perros no sienten “vergüenza, sino que simplemente reaccionan según las exigencias de su humano.

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