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Conocer los síntomas, las causas y los factores de riesgo de la anemia pueden ayudar a prevenirla a tiempo

Date December 6, 2017 15:18

La anemia es una afección que se caracteriza por la insuficiencia de cantidad de glóbulos rojos en la sangre. Los glóbulos rojos son responsables de transportar el oxígeno de los pulmones al resto de nuestro cuerpo. La falta de glóbulos rojos que circulen por nuestro organismo puede provocar hipoxia —lo cual significa que los tejidos de nuestro cuerpo no reciben suficiente oxígeno—. Ésto conduce a una serie de síntomas, de los cuales uno de los más comunes es la fatiga.

Se estima que alrededor de 3 millones de estadounidenses tienen anemia. Hay muchos factores que pueden causar la afección y el tipo de tratamiento dependerá de la causa subyacente. Aunque a veces podemos padecer de una anemia asintomática, es necesario controlar esta condición, pues los niveles muy bajos de la hemoglobina pueden poner nuestra vida en peligro.

Cualquiera puede desarrollar anemia, pero los niños muy pequeños, las mujeres en edad fértil, las mujeres embarazadas y las personas mayores corren un mayor riesgo.

Síntomas de la anemia.

Los síntomas más comunes de la anemia son el cansancio y la debilidad. No obstante, podemos padecer otras señales, entre las cuales se pueden incluir:

- dificultad para respirar;

- aumento del ritmo cardíaco;

- dolor de pecho;

- piel pálida o amarillenta;

- dolor de cabeza;

- mareos;

- pies y manos frías.

Todos estos síntomas son un indicador de que debemos visitar al médico. Para diagnosticar la anemia, el especialista deberá revisar nuestra historia médica personal y familiar. Además, realizará un examen físico y solicitará un análisis de sangre llamado conteo sanguíneo completo, o CBC, y otras pruebas complementarias si lo considera pertinente.

Factores de riesgo para desarrollar anemia.

Hay ciertos factores que aumentan el riesgo de desarrollar anemia. Entre ellos se incluyen:

- falta de hierro, ácido fólico, vitamina B12 y otras vitaminas y minerales en nuestra dieta;

- pérdida de sangre por cirugía o una lesión;

- el envejecimiento, las personas con 65 años y más;

- en el caso de las mujeres, períodos menstruales abundantes;

- durante el embarazo: las mujeres embarazadas necesitan reforzar sus niveles de hierro y ácido fólico durante la gestación y para ello deben consultar a sus médicos;

- uso prolongado de medicamentos analgésicos y antipiréticos;

- padecer enfermedades que afectan la absorción de nutrientes en el intestino delgado, como la enfermedad de Crohn y la enfermedad celíaca;

- otras afecciones crónicas y graves, que incluyen cáncer, enfermedad hepática, enfermedad renal, enfermedad tiroidea, insuficiencia cardíaca, diabetes, artritis reumatoide, etc.;

- padecer infecciones a largo plazo;

- historial familiar de trastornos sanguíneos, como la enfermedad de células falciformes y la talasemia.

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Formas de prevenir la anemia.

La anemia causada por deficiencias en la dieta se puede prevenir con una alimentación equilibrada y diversa, rica en hierro, ácido fólico, vitamina B12 y vitamina C.

En el caso de embarazo, lo mejor es preguntarle al médico qué cambios se pueden hacer en la dieta y si es necesario consumir suplementos dietéticos.

El tratamiento adecuado de los problemas de salud que nos ponen en riesgo de padecer anemia puede prevenir que nos enfermemos. Lo mejor es siempre controlar los marcadores biológicos que indican la cantidad de glóbulos rojos que tenemos. Por ello los chequeos rutinarios son muy importantes.

Fuentes: NHLBI, Mayo Clinic, WebMD, Medical News Today

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