FAMILIA Y NIÑOS

Lograron salvar la vida de un bebé que se había tragado una pila de botón, pero ¿qué hacer en estos casos?

Date August 7, 2018 18:30

De repente, uno de los niños no se siente bien. Presenta unos síntomas extraños y problemas para respirar. La familia entera lo lleva al hospital lo más rápido posible y... "¡Dios mio! ¡El niño se tragó una batería!"

Esto es más común de lo que parece. Los padres están siempre pendientes de sus hijos, pero en algún momento, esto no es así y los niños hacen cosas realmente sorprendentes y peligrosas. Como padres, nada puede hacerse, simplemente tomar un respiro profundo y llevar a cabo algunos pasos importantes y claves.

Muchos hospitales son testigos del miedo que sufren los padres cuando sus hijos se tragan algún objeto extraño. Giorgia, por ejemplo, una mamá de un niño de 4 años, llegó a un hospital en Roma, con su hijo presentando fuertes dolores abdominales.

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Su vida estaba en riesgo, pues se había tragado una batería de botón. Los médicos le hicieron una ecografía y aunque fue difícil, descubrieron que la batería estaba en el esófago del niño y desgraciadamente, había quemado algunos tejidos con su carga eléctrica. Siguiendo los protocolos, los médicos sacaron el objeto. Si lo hubieran atendido un día más tarde, el niño podía haber muerto.

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El caso de Giorgia es solo uno entre tantos casos similares. De hecho, en ese hospital en Roma tienen una pared llena de objetos que le han sacado a niños de sus tractos digestivos: monedas, medallitas, baterías, llaves y un largo etcétera.

Aún así, no en todos los casos es necesario llamar a los primeros auxilios. Si el niño se come algún objeto inocuo, como botones, monedas u alguna otra cosa pequeña y no filosa, y no le está bloqueando la respiración, lo mejor es esperar que el niño lo expulse de forma natural. Una buena idea es darle pan, para que el objeto baje hacia el estómago y en los días siguientes, revisar las heces para constatar su salida.

Si el niño traga una batería o algún objeto filoso o peligroso, debe ser llevado al hospital de inmediato. En caso de sustancias químicas, el protocolo es el mismo y además, se debe llamar al centro local de envenenamientos. En el caso de que no pueda respirar, se procede con la siguiente maniobra de emergencia: se crea presión sobre el estómago, teniendo al niño en las piernas y se le golpea con firmeza en la espalda, para hacer que expulse el objeto.

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Esta historia deja una gran lección: no se le pueden quitar los ojos de encima a los niños y los objetos pequeños en casa deben evitarse a toda costa. ¿Te ha pasado algo así en alguna ocasión? ¡Qué miedo!

Fuente: Genitori Channel

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