Las discusiones entre hermanos puede ser la clave para un crecimiento integral y sano en la personalidad

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December 19, 2017 14:33 By Fabiosa

La palabra hermano se origina de la palabra latina "germanus", que quiere decir “germen”, la cual se deviene de “geno” o “gigno”, que significa 'carnal'. En este sentido, hermano es algo así como pariente consanguíneo. Desde su raíz etimológica se aprecia la belleza del significado de esta relación tan cercana que se comparte con esa persona que tanto amamos. Sin embargo, esto no siempre es así, en especial, en las edades más tempranas.

Los padres difícilmente quisieran ver a sus hijos peleando entre ellos. Independientemente de la diferencia de edad, siempre es desafiante que los padres puedan manejar las rivalidades entre los hermanos.

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La posición de los padres no es fácil, puesto que si se entrometen demasiado, pueden generar una confusión, al dar a entender que defienden un lado más que el otro. Además, de generar una no deseada dependencia externa, en la que un tercero tiene que solucionar siempre los problemas.

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Por otro lado, si los padres simplemente obvian toda la situación, los hermanos pueden tener constantes dificultades para llegar a un acuerdo y acumular rencores en el futuro.

Por este complejo escenario, lo mejor es que los padres sean mediadores y no ignoren las discusiones que consideren que necesiten una intervención, pero sin tomar partido por uno de los lados. Al contrario de lo que pueda parecer, las peleas entre los hermanos, aunque generan un clima de tensión en el hogar, también pueden traer enseñanzas para estos pequeños si son bien conducidas por los padres.

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Es en el núcleo familiar es donde se inician las primeras relaciones, conflictos y diferentes emociones en la psiquis del niño. Con la madre, el vínculo generalmente es más fuerte. Mientras, que con el padre, el vínculo se realiza por medio de una figura de autoridad y reglas y con los hermanos suceden las primeras relaciones de intercambios con los iguales.

En estas desavenencias, se estimulan las primeras habilidades para generar empatía, aprender a negociar y saber como lidiar con las diferencias de opiniones, deseos y emociones contradictorias como el amor, la rabia, los celos, la generosidad, entre otras.

Por eso, corresponde a los padres mediar la calma entre los hermanos y pedir que se pongan en el lugar del otro, para luego conversar y aprender a llegar a un acuerdo juntos. Lo ideal es sólo supervisar los intentos de diálogo.

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En cuanto a la edad, es indiscutible que mientras más jóvenes es mayor la  necesidad de orientación. Y, que conforme van ganando madurez, dejar que ellos encuentren un camino pacífico para dialogar  que labre la senda para un fraternal futuro juntos.

¿ Y tú? ¿También tuviste muchos problemas con tus hermanos cuando eran pequeños?

Fuente: Estilo Uol

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