"Perdoné a mi padre cuando entendí que no necesita ser perfecto para amarme"

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August 16, 2017 10:51 By Fabiosa

Cuando mi padre se fue de casa yo tenía 11 años. Verlo darme un beso y luego salir con las maletas por la puerta mientras mi madre lloraba en un rincón de la sala fue muy fuerte. Ahora, cuando recuerdo los hechos que precedieron a su partida, entiendo que esas peleas, el silencio en la mesa de comedor, las ausencias injustificadas, todo era una clara señal del fin... pero yo era sólo una niña, ¿cómo sabría?

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Lo que supe en aquella época es que mi padre se había enamorado de otra persona y creía que sería más feliz con ella y que tal vez, también estaríamos mejor sin él. ¿Cómo pudo pensar eso? ¿En qué mundo sería más feliz sin mi padre, mi ídolo, mi héroe?

Mi madre, que cantaba y bailaba por la casa, pasó meses prácticamente sin salir de su habitación. Mi abuela fue a vivir con nosotros y yo sentía que había perdido a mi padre y a mi madre.

Fueron meses muy difíciles; no podría dormir, no tenía rumbo, mi vida estaba de cabeza. Pero el tiempo se encargó de poner las cosas en su lugar. A los pocos años, mi madre retomó la rutina, volvió al trabajo y hasta cantaba de vez en cuando. Mi padre desapareció por 7 años.

Sólo volvió en mi adolescencia, diciendo que quería recuperar el tiempo perdido. Me dijo que no sabía qué hacer, que también fue difícil para él, que se perdió. En esos 7 años, él construyó otra familia y tenía una pequeña hijita. Me quedé con rabia, con celos, lo culpé por todas mis frustraciones. Por no haber ido a mi graduación, por no ayudarme con mis tareas, por no estar ahí cuando me enamoré y no supe cómo manejarlo. Yo me negué a dejarlo entrar a mi vida de nuevo.

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Después de eso, no lo vi por otros 4 años ... pero todos los días me mandaba un e-mail. Hablando sobre su primer amor, sobre el trabajo, sobre la amistad, la universidad, los viajes. Todas las conversaciones que no tuvimos sucedieron virtualmente, aunque sólo fue un monólogo. Nunca respondí ningún e-mail y, sin embargo, no pasó un día sin escribirme.

A los 23 años decidí casarme. Marqué la fecha y me quedé pensando en cómo me gustaría que mi padre me llevara al altar. Pero mi orgullo me impedía decir algo. Él se enteró y me escribió:

"Te deseo amor. Que nunca falte amor para recomenzar y perdonar".

Ahí lo entendí todo. Estaba a punto de comenzar una vida nueva y mi padre me dio una lección valiosa. Las relaciones pueden no ser perfectas, pero si tienen amor va a estar todo bien. Hay que tener fe en los demás y perdonar.

Perdoné a mi padre cuando entendí que él no necesita ser perfecto para amarme.

Le escribí diciendo que quería que me llevara al altar. Y fue el día más feliz de mi vida.