PSICOLOGÍA

Niño de 6 años habló por primera vez luego de que su dentista descubriera que sufría de la “lengua amarrada”

Date October 3, 2018 00:40

La vida está llena de giros inesperados y cambios increíbles, algunos para peor, pero otros para mucho mejor. Para la familia Motz, el cambio que vieron en su hijo de 6 años fue definitivamente para mejor, pues tenía 6 años de edad y nunca había podido hablar. De un día para otro, comenzó a construir oraciones completas y a comunicarse.

Mason Motz nació con el síndrome de Sotos, una condición genética que se caracteriza por un desarrollo retrasado a nivel mental y de habilidades motoras. Este pequeño tuvo que pasar muchos retos al crecer, pero nadie se podía explicar la razón de su falta de habla.

Sus padres lo llevaron a terapia desde que tenía 1 año y nada parecía funcionar.

Para ellos era muy difícil y para el niño esto era una gran traba en su desarrollo. Los especialistas no lograban explicarse el porqué de la imposibilidad de hablar de Mason hasta que un día tuvieron que llevarlo al dentista. El nombre de la dentista, Amy Luedemann-Lazar, iba a quedar grabado para siempre en la memoria de toda la familia Motz.

La dentista encontró que el problema del niño al hablar no tenía que ver con factores mentales sino con un simple factor físico. Mason sufría de una condición en la que su lengua no podía separarse de su paladar, por lo que esto le impedía articular el lenguaje.

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La condición se llama anquiloglosia o lengua anclada, como se le conoce más comúnmente. Esta simple condición física casi le roba su entera infancia a Mason, pero la talentosa doctora procedió a hacerle una breve intervención que logró desanclar su lengua del paladar. En menos de un día, ya el chico estaba construyendo oraciones y hablando con toda su familia.

Es triste que la ignorancia médica haya condenado a este chico a muchos años de silencio.

La Dra. Amy Luedemann-Lazar estuvo muy orgullosa de su descubrimiento y para ella lo más importante es siempre respetar la opinión de sus pacientes y escucharlos. Esto fue lo que hizo con la familia Motz y les regaló el sonido más dulce del mundo: la voz de su hijo.

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