Extraño zumbido en el oído de este niño resultó ser una garrapata alojada con firmeza en su tímpano

Estilo de vida y salud

May 16, 2019 00:18 By Fabiosa

Muchos insectos y arácnidos no representan peligro alguno para las personas, en especial, porque sus invasiones son consideradas como temporales. 

Sin embargo, algunos especies son portadoras de enfermedades severas y la mordedura de alguna de estas puede causar reacciones alérgicas fuertes. 

Uno de los más desagradables podrían ser probablemente las garrapatas. 

Al respecto, es un error crear que este insecto puede causar daño solo en las temporadas de calor; al contrario, las garrapatas son muy estables y pueden vivir muy bien en temperaturas bajas. 

Las enfermedades más comunes transmitidas por garrapatas son:

  1. Enfermedad de Lyme: una enfermedad infecciosa que puede implicar procesos patológicos en los tejidos conectivos, así como en los órganos de la visión, el sistema nervioso y en las articulaciones.  
  2. Anaplasmosis: una forma de lesión sanguínea.
  3. Ehrlichiosis: una enfermedad que contribuye a la formación de granulomas infecciosos en el hígado, la médula ósea y la piel.
  4. Tularemia: intoxicación de los ganglios linfáticos.
  5. Encefalitis viral transmitida por garrapatas: una enfermedad cerebral severa.

Sin embargo, no todas las garrapatas son peligrosas y no todos los casos llegan a tener consecuencias desastrosas. Pero, aún así, si has sido mordido por alguno de estos portadores de enfermedades, podrías llegar a desarrollar alguna infección, por lo que es importante tener en cuenta el riesgo que corres.

Además, es posible que, en ocasiones, no sea nada fácil detectar la mordida de uno de estos pequeños insectos debido a su tamaño: ellas pueden esconderse en los pliegos de la piel o en lugares difíciles de alcanzar, causando inflamación local y aumentando el riesgo de envenenamiento de la sangre. 

En mayo de 2019, un caso similar fue descrito en New England Journal of Medicine: se trataba de un niño de 9 años de edad que fue a una revisión médica por tener un extraño zumbido en su oído derecho.

Al examinar al pequeño, se descubrió que tenía una garrapata alojada con firmeza en la membrana del tímpano; la extracción inmediata no era posible debido al riesgo de una posible ruptura de la membrana, además de que el proceso podría ser doloroso para el chico y producirle inflamación severa.  

Los doctores tuvieron que realizar una operación delicada con anestesia general; pero, luego de tratarlo con antibióticos, el niño se recuperó por completo del mal episodio.  

Por otro lado, remover cualquier objeto del oído es un proceso complicado, sea el caso que sea, no solo en niños sino también en adultos; en ese sentido, si llegas a sospechar que podrías tener algo atorado en la aurícula, deberías buscar ayuda profesional.  

De igual forma, estos síntomas podrían indicar que tu problema es una garrapata:

  • Irritación y erupción en el sitio de la mordedura.
  • Comezón.
  • Presencia de un zumbido o de un extraño tic-tac.

En casos más severos podría haber, además, problemas con la respiración, erupción por todo el cuerpo, dolor de cabeza, náusea, dolor en los músculos y las articulaciones, disminución de la movilidad del cuello, escalofríos, fiebre, ganglios linfáticos inflamados y debilidad general. 

Hay distintos formas de extraer una garrapata, pero puedes recurrir a ellos solo cuando esta no ha penetrado la piel en profundidad: 

  1. Agárrala con pinzas tan cerca como puedas de su cabeza, en forma perpendicular a la superficie de la mordida. Luego, "destorníllala" en el sentido de las agujas del reloj.  
  2. Agárrala con un trozo de hilo enrollado a la probóscide de la garrapata (el apéndice alargado que corresponde a su boca), luego jálala lentamente hacia arriba.

Finalmente, no olvides esterilizar el área de la mordida y lavarte las manos; en caso de que la cabeza quede en la superficie de la piel, no se recomienda que intentes quitarla por ti mismo. 

Pero, incluso si lograste deshacerte del insecto, es altamente aconsejable contactar a un médico que pueda evaluar la situación y realizar pruebas o ponerte tratamiento en caso de que sea necesario.   

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