FAMILIA Y NIÑOS

Mirada hipnotizante: así luce el hijo de una rusa común y un "sangre azul" de Nigeria

Date June 14, 2019 00:35

Los días en que se suponía que los cónyuges tenían que ser del mismo estatus se han ido. Las chicas de familias ordinarias se casan con príncipes y reyes, y los matrimonios internacionales ya no son una rareza, aunque todavía son mal vistos en algunas culturas antiguas. Aún así, el mundo parece estar aceptando el hecho de que el amor no tiene límites.

Natalya Yisa nació en Izhevsk, Rusia. Conoció a su chico especial durante su primer año en una universidad local, pero probablemente no tenía idea de a dónde la llevaría el amor.

Jacob era un estudiante extranjero, de Nigeria, que llegó a Rusia con el sueño de una buena educación. El primer contacto con Natasha fue muy superficial: solo conversaron sobre sus estudios y cosas triviales, pero una reunión accidental en compañía de amigos mutuos puso todo al revés.

Jacob y Natasha se hicieron inseparables, y su relación se desarrolló tan rápido que pronto conocieron a los padres del otro. La madre del joven, que fue la primera en viajar al extranjero para conocer a la chica, la aceptó de inmediato como su propia hija. Pero a los padres de la novia les llevó un tiempo acostumbrarse al futuro marido de su hija. Sin embargo, hubo boda y, más tarde, llegó el momento de tomar decisiones serias en la vida.

Incluso con una educación excelente, Jacob difícilmente podría esperar construir una carrera brillante en Rusia. Tendría éxito en Nigeria mucho más rápido.

Aunque el matrimonio fue registrado correctamente, la pareja tuvo que separarse por 9 meses para resolver todos los trámites burocráticos que los esposos de diferentes países siempre enfrentan. Natasha decidió irse con su marido a Nigeria.

Los recién casados y sus familiares estaban preocupados por cómo serían tratados por la sociedad. En África, las personas de pieles claras no son particularmente bien vista, pues se les considera perezosos y se cree que se divorcian fácilmente.

Muy pronto, la joven pareja logró hacer familia, y tuvieron al encantador Jago-Max. Por tradición, el niño recibió 2 nombres, uno étnico y uno occidental.

El bebé se llevó solo lo mejor de sus padres. ¡Basta solo con mirarlo!

Parece que Natasha no se arrepiente de haber dejado una gran parte de su vida atrás. Ella comenzó un blog, donde habla honestamente sobre Nigeria. ¡Y resultó que no está nada mal!

Aunque la principal sorpresa para la joven rusa aún estaba por venir: su amado Jacob no era un nigeriano común, sino un descendiente de dos familias respetadas, ¡e incluso un príncipe heredero!

La decisión de mudarse a otro continente es probablemente muy difícil. ¿Podrías renunciar a todo por un amor así de grande y puro?