Las 15 frases más famosas de Günter Grass

Inspiración

October 18, 2016 07:56 By Fabiosa

Günter Grass nació el 16 de octubre de 1927 en Danzig (hoy Gdansk, Polonia). Fue un escritor y artista alemán, galardonado con el Premio Nobel de Literatura y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, en 1999.

cuatro

A continuación os dejo las frases más famosas de Günter Grass:


  • Nada es seguro, podríamos estar subiendo y no bajando.
  • El dinero no crea ideas, sino melancolía.
  • Queda claro que yo me ofrecí voluntario para el servicio de la SS. ¿Cuándo? ¿Por qué?
  • Melancolía y utopía son cabeza y cola de la misma moneda.
  • (América es) La tierra donde la gente encuentra lo que había perdido.
  • Incluso los malos libros son libros, y por lo tanto sagrados.
  • En estadística, lo que desaparece detrás de los números es la muerte.
  • Mi obra era pues, de destrucción. Y lo que no lograba destruir con mi tambor, lo deshacía con mi voz. Así vine a iniciar, al lado de mis empresas de día contra la simetría de las tribunas, mi actividad nocturna: durante el invierno del treinta y seis al treinta y siete jugué al tentador.

elcotidiano

  • Y si, en cuanto embrión sólo me había escuchado imperturbablemente a mí mismo y había contemplado mi imagen reflejada en las aguas maternas, con espíritu tanto más crítico atendía ahora a las primeras manifestaciones espontáneas de mis padres.
  • Y sólo cuando el anochecer exprimió el cielo de octubre de una llovizna oblicua y un crepúsculo color de tinta cuando la emprendieron una vez más de prisa y sin gana, contra un mojón lejano que se abnegaba en la oscuridad y, liquidado éste, abandonaron la partida.
  • Mahlke no tomaba las cosas a la ligera, y mientras nosotros dormitábamos en el bote, él trabajaba bajo el agua... Tenía los párpados enrojecidos, ligeramente inflamados y con escasas pestañas, y los ojos de un azul claro que sólo mostraban curiosidad bajo el agua.
  • Las personas siempre han contado cuentos. Mucho antes de que la humanidad aprendiera a leer y escribir, todo el mundo escuchaba cuentos. Y había narradores que los contaban mejor que otros, es decir, que la gente les creía más sus mentiras.
  • Voy a componer un ballet para tus glóbulos, los rojos y los blancos. Cuando caiga el telón te tomaré el pulso y veré si el esfuerzo ha merecido la pena.
  • Como ustedes habrán tenido ya ocasión de observar anteriormente, la forma más cómoda de considerar las cosas, o sea mi ángulo de comparación, hallábalo yo desde debajo de la mesa.
  • Con el paso del tiempo empecé a darme cuenta, aunque todavía dubitativo, de que desconocía o, dicho con mayor precisión, no quería admitir, que yo había estado envuelto en un asunto criminal, cuya carga con los años no se aminoraba ni era posible enterrar en el olvido, y del que todavía sufro.