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El paraíso existe y este hombre lo compró por 13 mil dólares

Date September 15, 2016 13:11

Este hombre del Reino Unido compró una isla deshabitada en la década de los 60. Al final, ¡el voluntario ermitaño creo en la isla desierta un verdadero pequeño paraíso!

Brendon Grimshaw a la edad de 40 años decidió cambiar radicalmente su vida. En 1962, dejó su trabajo en la edición local y compró por 8000 libras (unos 13.000 dólares) una pequeña isla deshabitada en el Océano Índico. Fue aquí precisamente donde pasó el resto de su vida.

La Isla bajo el nombre de Muay (mide solo 480 x 300 metros) y en el momento de la compra, hace unos 50 años atrás estaba deshabitada y no era muy fértil.

Al igual que sobre muchas islas, sobre esta también existían rumores, de que en la antigüedad fue un refugio para los piratas, donde seguramente llegaron a esconder su tesoro…

Brandon obsesionado con la creación de su nuevo hogar comenzó a mejorar el lugar. Llamó a su amigo, junto al cual plantaron gran cantidad de arboles de mango, cerca de 40 especies de palmeras y otros árboles tropicales. ¡En total se sembraron alrededor de 16 mil árboles! También tenían que atraer a las aves y crear caminos para acceder a los diferentes lugares de la impenetrable isla, hoy en día, estos caminos tienen una longitud de más de 5 kilómetros.

Durante 40 años fue invertido mucho esfuerzo y dinero y Muay se transformo de una isla abandonada, en un confortable paraíso, cubierto de vegetación y en un lugar habitable. Ahora es el hogar de muchas aves y cientos de tortugas gigantes, que casi fueron exterminadas en las demás islas Seychelles.

Estas extrañas tortugas viven hasta 180 años, por lo que son muy valiosas y deben ser protegidas por la humanidad.

El esfuerzo del británico no paso desapercibido. En el año 2008, a la isla Brandon se le concedió oficialmente la condición de reserva natural y ahora Muay es parte del parque nacional. Corren algunos rumores,  que una vez el jeque de Arabia Saudita le ofreció al dueño de la isla $ 30 000 por ella, pero el hombre se limitó a sonreír y se negó a tal generosa oferta.

Hoy en día, la isla es a veces visitada por turistas los que admiran el impresionante paraíso natural. Pero los únicos y permanentes residentes de este lugar son las aves y una gran multitud de tortugas. El propietario vivió aquí hasta su muerte en el año 2012, el hombre murió a la edad de 86 años. Debió morir feliz, porque incluso durante la vida, estuvo en un verdadero paraíso.