Quiso entrar a robar, pero se puso a jugar con el perro, lavó los platos y se fue sin llevarse nada

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May 14, 2019 20:27 By Fabiosa

Una familia de Ohio se llevó una sorpresa enorme al descubrir que una mujer se había metido en su casa, pero no para robar. En vez de llevarse algún bien de valor, la extraña se sentó en el sofá, acarició al perro, lavó los platos sucios y, así como llegó, se fue.

Quiso entrar a robar, pero se puso a jugar con el perro, lavó los platos y se fue sin llevarse nadaQuiso entrar a robar, pero se puso a jugar con el perro, lavó los platos y se fue sin llevarse nadaSyda Productions / Shutterstock.com

Frente a este inusual episodio, la familia llamó a la policía local y denunció que no conocían a la mujer y que jamás la dejaron pasar a su vivienda. Según el medio ABC, los propietarios notaron que la intrusa tenía una actitud extraña, por lo que sospechaban que podría haber estado bajo la influencia de alguna sustancia tóxica.

A las pocas horas, la policía recibió otra llamada de un vecino que dijo haber visto a una mujer con las mismas características que estaba golpeando las puertas de otras casas en el vecindario. Tras una breve búsqueda, la policía pudo localizar a la sospechosa y aprehenderla.

Quiso entrar a robar, pero se puso a jugar con el perro, lavó los platos y se fue sin llevarse nadaQuiso entrar a robar, pero se puso a jugar con el perro, lavó los platos y se fue sin llevarse nadasvershinsky / Shutterstock.com

La mujer pudo ser identificada como Cheyenne Ewing y al momento se encuentra detenida por robo. “No me importaría que limpie mi garaje. No me imagino por qué alguien presentaría cargos en su contra”, dijo el periodista Curt Autry sobre la noticia.

No es la primera vez que se conoce un caso de un “ladrón honrado”. El año pasado, se conoció el caso de un hombre que fue captado por las cámaras de seguridad de una casa mientras se robaba unos paquetes que el correo había dejado en la puerta. Luego de que se conociera el caso, el ladrón regresó a la escena del crimen, devolvió algunos de los artículos que se llevó y dejó una nota pidiendo disculpas.

Si bien en estos casos no hubo que lamentar ningún herido ni mayores pérdidas materiales, estas historias sirven de ejemplo de que no hay crimen que quede impune y que, tarde o temprano, los delincuentes siempre pagan sus cuentas ante la justicia.