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Tras un diagnóstico desolador y 52 quimioterapias, guerrera de 8 años logró vencer el cáncer

Date August 22, 2019 01:47

Enfermar no es fácil, mucho menos si se trata de cáncer y el panorama se vuelve aún peor cuando el padecimiento ataca a los 8 años como le sucedió a Delfina, una niña de Tucumán, Argentina, quien tuvo que enfrentarse a sus peores miedos tras un diagnóstico fatal.


Las probabilidades de supervivencia eran desalentadoras, la enfermedad se había extendido del estómago al intestino y Delfi estaba totalmente aterrada por la cantidad de médicos y enfermeras que iban día y noche a cuidarla, pero aprendió a superar sus miedos y volverse cada día más valiente.


En su camino, Delfi y su familia encontraron al doctor Juan José Chaín, quien afrontó al cáncer de la niña con un tratamiento agresivo que les costó noches interminables de dolor y lágrimas, sin embargo, luego de 52 quimioterapias y una operación, el médico pasó de ser un villano, a convertirse en el héroe de la historia tras salvar la vida de la pequeña.


Fue una batalla difícil y hubo momentos en los que Delfina quería rendirse, pero con ayuda de su madre Mayra, quien abrió una cuenta de Facebook para contar la travesía por la que estaban pasando, la pequeña encontró la compañía, consuelo y apoyo que tanto necesitaba para salir delante de su diagnóstico.


De esa forma, a pesar de haber luchado contracorriente por lo que pareció una eternidad, Delfi y su familia recibieron las noticias que tanto esperaban al enterarse que la niña había vencido al cáncer por fin y lo celebraron con una foto frente al hospital que Delfina espera no volver a pisar una vez que su salud se restablezca.


El camino para recuperarse aún es largo, todavía hay peligros y los doctores seguirán siendo parte de la vida de Delfi y su familia por un tiempo, pero sus esperanzas están más altas que nunca, por lo que ahora están más que listos para enfrentarse a todo lo que venga confiando en que Delfina logró ser más fuerte que el cáncer y con ello, se convirtió en todo un ejemplo de fortaleza para quienes piensan que un diagnóstico desolador es irremediable.