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¿Dolor de estómago en casa ajena? 7 Consejos para no dejar malos olores ni hacer mucho ruido

Date July 2, 2018 17:36

Nadie puede evitar la típica situación de encontrarse en una casa ajena y sentir las ganas inevitables de ir al baño para hacer el número dos. Sería muy fácil solo pedir el baño, hacer lo debido y luego salir como si nada hubiese pasado. ¿Verdad? Pues no, las reglas sociales no escritas que existen sólo en nuestra mente convierten el acto de defecar en algo malo y, sobre todo, sucio, por lo que a la mayoría de las personas les da pena hacerlo en cada ajena.

Es como si ninguno de nosotros tuviera esa actividad programada durante el día, como si fuera un acto de los marcianos o algo así, cuando, en realidad, la mayoría de las personas van a defecar en un promedio de una o dos veces por día.

¿Cómo hacer para defecar en casa ajena sin dejar olor ni hacer mucho ruido?

El día de hoy te lo enseñaremos a través de siete sencillos consejos que te diremos a continuación:

1. No contengas las ganas mucho tiempo.

Mientras más rápido vayas al baño cuando sientas las ganas, mucho mejor. Ya que con el pasar del tiempo, se seguirán acumulando más flatulencias y materia fecal. Además, tu vientre tendrá más presión de la normal lo que probablemente se traduzca en ser más ruidoso y oloroso a la hora de ir al baño.

2. Prepara el lugar adecuadamente.

Al entrar al baño lo primero que debes hacer es cerciorarte de que haya suficiente papel higiénico, jabón y hasta cepillo y chupón para inodoros (por si las cosas se complican). Es muy importante realizar este paso antes de sentarse a defecar, ya que una vez en esa, uno no está en condiciones de pedirle nada a nadie.

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3. Dejar salir las flatulencias antes.

Mientras más presión vayas soltando en el camino mucho mejor. Por regla general, al estar sentado en la taza, cualquier sonido que allí ocurra tiende a magnificarse. Así que si vas soltando las flatulencias antes de sentarte a defecar evitarás en gran parte el incómodo momento de botar los gases dentro de la taza.

4. Siéntate cubriendo toda la taza.

Si te sientas con las piernas unidas abarcando todo el asiento de la taza mucho mejor, ya que estarías tapando los orificios por donde se podría escapar el sonido e incluso el olor fétido de los gases.

5. Utiliza el ciclo respiratorio a tu favor.

Lo ideal sería que tengas una respiración pausada y que solo dejaras salir al prisionero cuando estés en el ciclo de la exhalación, de esa manera disminuirías la presión abdominal y la probabilidad de ruidos vergonzosos.

6. No hagas esfuerzos.

Maneja el momento sin presiones, deja que la materia fecal salga naturalmente. Así el proceso será más fluido y te sentirás aliviado cuando ese peso extra haya abandonado tu cuerpo.

7. No levantes la tapa hasta salir del baño.

Esta táctica te ayudará a mantener el olor fétido de los gases dentro de la taza, aprovecha ese momento para lavarte las manos, mirarte al espejo y decirte a ti mismo lo genial que te ves. Eso te dará algo de tiempo mientras se disipa el olor completamente del baño. En caso de haber ventanas o extractor no dudes en ponerlos en uso. Aprovecha todos y cada uno de los aliados que puedas encontrar en el cuarto de baño de la casa de ese amigo.

Saber estos consejos sin duda te dará más confianza a la hora de que sientas el incómodo llamado de la naturaleza en la casa de algún conocido, en alguna reunión o hasta cuando te encuentras en la calle.

Ponlos en práctica y te darás cuenta de que estos sencillos pasos en realidad funcionan y pueden salvarte de más de una vergüenza cuando te encuentras fuera de casa.

Fuente: Nadie te lo explica

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