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Los médicos le decían que debía adelgazar. Mas tarde le descubrieron un quiste ovárico de 23 kilos

Date July 9, 2018 20:10

Tras meses de problemas inexplicables en el estómago, dolor y aumento de peso, una mujer de Montgomery, en Estados Unidos, encontró la respuesta. En mayo, Kayla Rahn se sometió a un procedimiento quirúrgico para remover un quiste ovárico de 23 kilos. Rahn afirmó que el dolor persistente en el estómago tuvo un impacto negativo en sus actividades del día a día.

No podía ni siquiera caminar hasta mi auto sin quedarme sin aliento.

Los profesionales de la medicina le dijeron que la solución al problema que estaba experimentado era perder peso; no obstante, ella sostuvo que llevaba más de un año tratando de adelgazar y que sólo había logrado el efecto contrario. La mujer incluso afirma que los extraños le hacían la pregunta que ninguna mujer quiere escuchar.

Lucía como si tuviese un sólido embarazo de 9 meses. Un día salimos a cenar y alguien me preguntó si iba a tener gemelos. Fue muy frustrante y duro.

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Cuando el dolor empeoró mucho más en el mes de mayo, la madre de Rahn la llevó a la sala de emergencias del hospital Jackson en Montgomery. Tras una larga serie de análisis, una masa inmensa fue hallada en uno de sus ovarios.

Recuerdo que se lo dijeron a mi madre y ella rompió en llanto, a pesar de que le aseguraron que ellos lo arreglarían. Ahí supe que algo no estaba bien.

Rahn se sometió a cirugía de inmediato y, durante el procedimiento quirúrgico, los médicos retiraron un quiste ovárico que alcanzaba los 23 kilogramos. El diagnóstico técnico fue cistoadenoma mucinoso; a pesar de su nombre alarmante, se trataba de una condición benigna.

El Dr. Gregory Jones fue el encargado de llevar a cabo de operación de Rahn y, una vez en el quirófano, se impactó con la magnitud y el tamaño del quiste que debía extraer, a pesar de que no era la primera vez que removía uno.

Es uno de los más grandes que haya visto y, definitivamente, que haya extraído. Estamos muy complacidos de que todo haya salido bien en su intervención.

Tras haberse liberado de esta carga, la mujer veía la vida con otros ojos. Rahn cuenta que apenas llegó a su casa, pudo moverse un poco. Se probó toda la ropa que tenía en su clóset y fue increíble. Pudo ponerse toda la ropa que había estado dejando desde hacía años debido a su aumento de peso.

Con esta experiencia, Rahn espera que otros se animen a escuchar a sus cuerpos cuando estos les gritan que algo no va bien. Por su parte, el Dr. Jones insta a otros especialistas a ser más cuidadosos con los diagnósticos que les realizan a sus pacientes. Si algo no parece estar bien, no deben rendirse con la primera opción que se les ocurre, pues, en muchos casos, revisar bien el estado de una persona puede llegar a salvarle la vida.

Fuente: WSFA

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