Pensó que era hinchazón y terminó siendo un tumor en el ovario, pero venció el lado más oscuro del cáncer

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June 9, 2018 00:43 By Fabiosa

Fiona Munro vivió con una enfermedad grave y no lo sabía, ella pensaba que solo se trataba de una inofensiva hinchazón, pero resultó ser un temible tumor en su ovario.

En plena flor de la juventud, Fiona Munro, de 30 años, vivió durante meses con una extraña hinchazón en su abdomen. Ella pensó que su cuerpo estaba reaccionando ante algo que le caía mal e incluso creyó que aumentó de peso.

Luego de estar varios meses con su vientre hinchado, Fiona acudió al médico. En principio, le dijeron que se trataba de una infección de larga data, luego le diagnosticaron síndrome de intestino irritable, mientras que otro médico le insinuó que padecía de una enfermedad de transmisión sexual.  

Fiona acudió a varios especialistas y se sometió a varios exámenes. Pocos días después de su última consulta, recibió una noticia que le cambió la vida. Los médicos le diagnosticaron cáncer de ovario en cuarta etapa y le pronosticaron 12 meses de vida.

Fiona Munro, de 31 años, era una mujer de negocios saludable, motivada por su carrera y se ganaba la vida en Escocia junto a su esposo. Todo parecía ir muy bien antes de su diagnóstico, lo único perturbador era su constante hinchazón que mes tras mes fue empeorando, pues cada vez aumentaba el tamaño de su vientre.

Incluso, su estómago llegó a hincharse del tamaño de una pelota de futbol, por esta razón Fiona dejó de comer. Aunque su diagnóstico fue detectado con dificultad, el cáncer de ovario es una enfermedad común en mujeres de la edad media, pero para Fiona no fue tan fácil de detectar.

Tras meses de espera para conocer los resultados, un día Fiona recibe una llamada de su doctor, en esa llamada su médico le dijo que fuera de emergencia al hospital junto con su esposo. Cuando llegaron al hospital, le entregaron los exámenes y explicó que se trataba de un grave cáncer de ovario.

Durante cinco meses Fiona vivió creyendo que tenía una grave alergia al trigo o al gluten, combinado con un problema hormonal por tomar píldoras anticonceptivas. Para disminuir la hinchazón, trató de seguir una dieta para celíacos y acudió seis veces a su ginecólogo para su problema hormonal. Incluso llegó a pensar que su problema era psicológico y estaba sufriendo de hipocondría.

Todos los supuestos diagnósticos fueron descartados cuando el último especialista que vio le entrego sus exámenes con resultados devastadores. En un principio, los médicos pensaron que el cáncer de Fiona era tan avanzado que no tendría éxito una operación, pues su cáncer se estaba extendiendo hasta los pulmones.

Sin embargo, el cuerpo de Fiona logró responder muy bien a la quimioterapia y los médicos decidieron operarla. Cinco meses después del diagnóstico, tuvo una larga operación que duró 12 horas.

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En esa operación, a Fiona Le extrajeron el cuello uterino, el útero, las trompas de Falopio, los ovarios, el apéndice, el bazo, el diafragma, parte del intestino, parte del hígado, parte del páncreas y parte del saco que mantiene los órganos en su lugar (peritoneo) y le colocaron una bolsa de colostomía. "¡No dejaron mucho!", dijo Fiona.

Luego de la cirugía, Fiona estuvo internada en el hospital por más de un mes. Días más tarde, la enviaron a casa. Pero, un desafortunado hecho hizo que se devolviera al centro de salud.

Cuando enviaron a Fiona a casa, ella tuvo que ser trasladada de emergencia nuevamente al hospital por una infección hepática y sepsis. Su estado de salud era crítico y su pronóstico reservado, aún con la sangre envenenada, Fiona tenía que seguir soportando más quimioterapia.

"Recuerdo un momento en el que estaba acostada en el piso del baño, sobre el inodoro, envuelta en una toalla. Estaba tan enferma y completamente débil. Tuve un dolor severo a través de mis extremidades y huesos, y por supuesto la enfermedad. Era como estar con gripe e intoxicación alimentaria al mismo tiempo, multiplicado por diez. Necesitaría un vaso de agua, pero simplemente la idea de conseguirlo era agotadora”, así describió Fiona su experiencia con la quimioterapia.

Los médicos creían que Fiona iba a morir en cualquier momento, cada día estaba más débil y los 12 meses de vida llegaban a su fin. Pero, sorprendentemente, se fue recuperando y al cabo de unos meses los médicos le diagnosticaron remisión. Aun su equipo médico no entiende cómo sobrevivió.

Fiona comenzó a practicar yoga y meditación, los ejercicios la ayudaron a sentirse positiva y enérgica. Ahora que venció el cáncer, a sus 31 años, Fiona está probando ser una mujer de negocios. Ya finalizó un curso de formación de profesores de yoga e incluso ya ha impartido sus primeras clases.

Aunque los médicos aseguraron que la supervivencia al cáncer de ovario es más difícil que otros tipos de cáncer, Fiona logró vencer el lado más oscuro de la enfermedad.

Actualmente, Fiona Munro disfruta su vida junto a su esposo y agradece todos los días por un nuevo amanecer. Esta emprendedora mujer, no se queja de complejos y todo lo que está a su alrededor lo asume como una nueva oportunidad para aprender y ser feliz.

¡Todo un ejemplo a seguir el de Fiona!

Fuente: Cosmopolitan

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