Visitó 20 médicos en 5 meses, pero gracias a su madre pudieron detectar que tenía cáncer

Estilo de vida y salud

May 16, 2019 22:35 By Fabiosa

Shane Gunby era un adolescente como cualquier otro que iba a la escuela y soñaba con convertirse en una estrella de rock algún día. Sin embargo, sus planes se vieron truncados luego de que recibiera un demoledor diagnóstico de cáncer en el cerebro. Esa situación puso su vida patas para arriba y tuvo que enfrentarse no solo a la enfermedad, sino también al impacto psicológico de recibir una noticia así a los 15 años.

En la escuela, Shane siempre fue el más pequeño de su clase y no parecía crecer al mismo ritmo que el resto de sus compañeros. Sin embargo, los síntomas comenzaron a empeorar y empezó a sufrir dolores de cabeza muy fuertes, fatiga y dolor de ojos. Esto comenzó a afectar su desempeño académico y su vida social, ya que no podría llevar adelante su vida como lo había hecho hasta entonces.

Los dolores eran tan intensos que me la pasaba durmiendo”, reveló en un video para la Asociación Benéfica del Cáncer de Cerebro. “A pesar de que sabía que lo que me pasaba no era normal, terminé por naturalizarlo”, agregó. Tras más de 20 consultas a diferentes médicos en menos de 5 meses, nadie parecía poder explicar qué era lo que le estaba sucediendo y culpaban al estrés por sus exámenes o a algún virus.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Sin embargo, la gota que rebalsó el vaso fue cuando le dijeron que tenía una rinitis alérgica y lo mandaron a su casa junto con una receta para un spray nasal. Su madre intuía que algo no andaba bien y en mayo de 2012 lo llevó a un hospital para que le realizaran una resonancia magnética. Allí fue cuando descubrieron que había una masa creciendo dentro de su cerebro y, tras más estudios, finalmente recibió la noticia más devastadora: tenía un germinoma pineal maligno en su glándula pituitaria.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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El médico, mi mamá y yo nos pusimos a llorar”, recordó Shane. Como el tumor se encontraba en una zona inoperable, tuvo que someterse a un tratamiento de radioterapia intensivo que logró destruir el cáncer, pero que le trajo graves consecuencias anímicas. “Me sentía aislado. Pasé de ser ‘el chico más bajito’ a ser ‘el chico que tiene cáncer’. Asimilar lo que me estaba pasando fue una batalla muy dura contra mi propia mente”, sentenció.

Por fortuna, el tratamiento fue todo un éxito y Shane logró recuperarse y retomar su vida. Se graduó con muy buenas calificaciones y hoy asiste a la universidad para estudiar música, su pasión de toda la vida. “La música es mi terapia, me transporta a un lugar feliz y seguro, me da esperanzas de que todo va a estar bien”, aseguró. Además de sus estudios, se convirtió en el  embajador de la juventud para la Asociación Benéfica del Cáncer de Cerebro y trabaja todos los días para ayudar a jóvenes como él para que puedan superar el duro golpe de recibir este tipo de diagnósticos.

Sin duda, su historia es todo un ejemplo de superación y resiliencia. Si bien sigue tomando medicación y debe controlarse una vez al año, hoy Shane ha recuperado la sonrisa y es la prueba viviente de que hay luz al final del túnel y que la única forma de romper el estigma alrededor de los problemas de salud mental es hablando. Ojalá pueda seguir compartiendo su mensaje con todos los que lo necesiten.