Esta mujer tiene Parkinson pero nadie cree que esté enferma debido a su edad y su aspecto exterior

Estilo de vida y tendencias

April 17, 2019 12:56 By Fabiosa

Miles de personas tienen enfermedades y discapacidades invisibles y a menudo son juzgadas por usar baños para discapacitados, espacios de estacionamiento especiales o pedir un asiento diferente en los medios de transporte debido a que la enfermedad no es evidente en su aspecto. ¡No todas las discapacidades requieren de una silla de ruedas!

Esta mujer tiene Parkinson pero nadie cree que esté enferma debido a su edad y su aspecto exteriorVGstockstudio / Shutterstock.com

En esta ocasión, a Heidi Reynolds, de 42 años, le tocó experimentar las consecuencias de dichas creencias. Ella vive en Cornualles y tiene Parkinson, una afección neurológica progresiva que causa problemas en el cerebro que empeoran con el tiempo. Fue diagnosticada a la edad de 37, pero comenzó a experimentar síntomas cuatro años y medio antes.

Esta condición es mucho menos común en personas jóvenes como Heidi, solo 1,2% de las personas con Parkinson son menores de 50 años, debido a esto y porque se ve bien en el exterior, Heidi dice que es juzgada constantemente por usar instalaciones para personas discapacitadas.

Me dicen que no me veo enferma, y de cierto modo es positivo porque tengo el cuerpo repleto de medicamentos, no duermo bien y vivo con una enfermedad degenerativa pero "me veo bien".

Sin embargo, no todos los comentarios son tan buenos como se escuchan.

Se vuelve crítico cuando tienes la necesidad de justificarte porque te juzgan con comentarios como "podías hacer esto ayer" o "ya lo has hecho antes". El Parkinson cambia a veces hora por hora.

Otro problema al que se enfrenta Heidi es cuando utiliza los baños para discapacitados y la gente la ataca por "inconsciente". Ella desearía que todos entendieran que no necesariamente debes de tener 65 y usar una silla de ruedas para necesitar usar ese tipo de instalaciones.

Es entonces cuando Heidi les muestra su tarjeta de Parkinson para que lean la información y posteriormente pide firmemente una disculpa.

Entonces, con calma, explico que no todas las discapacidades son tan evidentes. Siempre soy muy cortés al respecto. Prefiero que las personas se queden, escuchen y aprendan algo de ello. De esa manera puedo evitar que le suceda a otra persona.

Actualmente, Heidi tiene una vida muy activa y se mantiene ocupada para aprovechar todo lo que puede hacer, con los debidos cuidados. Sin embargo, ella es muy feliz por tener la oportunidad de concienciar que no todo el mundo con una discapacidad parece evidentemente enfermo.