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Madre logró salvar a su hija de una sobredosis con primeros auxilios, pero hubo serias consecuencias

Date October 2, 2018 00:45

Charlene Maycott es madre de cuatro hijos que siempre fueron excelentes alumnos y creyó que no había nada malo en sus vidas. No obstante, ignoró el constante bullyng que sufría una de sus hijas y no sabía que ese sería el inicio de las terribles adicciones que casi la matarían más adelante.

Por una prescripción médica.

Sólo siendo adolescentes, comenzaron los problemas típicos, escapadas por las noches y curiosidad hacia ciertos malos hábitos comunes. Sin embargo, esta madre estaba segura de que sus hijas no experimentarían ni arriesgarían sus vidas con el consumo de drogas.

Todo comenzó cuando Monica sufrió de fuertes dolores en su adolescencia, debido al síndrome de ovarios poliquísticos. Los médicos le recetaron un analgésico para aliviar las dolencias, pero a pesar de no ser adictivo si se consume durante un periodo limitado, Monica continuó consumiéndolo por mas tiempo dado que le gustaba mucho la sensación que le causaba y no quería dejarlo.

Debido al constante acoso que sufría en su escuela tenía problemas emocionales y no lograba confrontar su situación, y para esta adolescente, el analgésico era una "salida" inesperada que la libraba de su angustia.

No obstante, su madre se daría cuenta muchos años después de que ese fue "el comienzo del infierno". Cuando terminó la prescripción, Monica quería más y empezó a tomarse los analgésicos de sus familiares; como era una excelente alumna, nadie vio nada diferente en ella que levantara sospechas.

Su hermana también cayó en adicciones.

Mientras Monica ocultaba su adicción, su hermana menor, Melissa, acudió a su mamá en busca de ayuda. Ella empezó a tomar analgésicos luego de un terrible accidente automovilístico, así que comenzó igual que su hermana, con una prescripción médica.

Todo se complicaría para Melissa, que poco después de descubrir su adicción quedó embarazada. Dejar las pastillas repentinamente era un peligro para su bebé por el síndrome de abstinencia, así que tristemente tuvo que continuar su adicción hasta el final de su embarazo y luego sobrellevar la abstención en su proceso de recuperación.

Un noviazgo que casi la mata.

Al mismo tiempo, Monica estaba en una relación abusiva, donde su novio era agresivo y poco a poco se fue aprovechando de sus adicciones, terminando por convertirse en un proveedor para que ella siempre volviera a él. A partir de este momento la relación familiar se debilitaría porque la pareja de Monica la hacía alejarse de sus seres queridos.

Fue tanto el aislamiento que su madre pensó que estaba secuestrada o algo peor. Pero, con todo y su adicción, Monica tuvo la voluntad de huir y volver a su casa; sin embargo, su hermana descubriría un paquete sospechoso que la hizo dudar y decirle a su madre "creo que Monica está consumiendo heroína".

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El proceso de aceptación y buscar ayuda.

Para Charlene Maycott era muy difícil aceptar esta situación y, a pesar de los diferentes síntomas que vio durante años, siguió negándose a la posibilidad de creerlo. Asimismo, Monica continúo negándolo, hasta que un día colapsó emocionalmente y decidió partir en busca de ayuda a un centro de rehabilitación.

Charlene seguía cerrada a la idea, pero reflexionó, "sabía que tenía dos opciones: podía permitirle ir a tratamiento en Florida y poder llamarla por vídeollamadas, o hablar con su lápida. Mi corazón estaba roto, pero solo había una opción, la rehabilitación".

Cuando Monica regresó tras pasar 30 días en rehabilitación se sentía contenta por su buen trabajo y decidió alquilar un modesto lugar para comenzar su vida. Sin embargo, algo la inquietaba, no lograba dormir, así que optó por probar un té que era supuestamente para dormir, pero terminó siendo igual de adictivo que las drogas.

En ese momento tenía dos opciones, o buscar ayuda con su familia o volver a rehabilitación. Decidió ir a su casa, pero sin saber que su madre se había preparado durante ese tiempo, aprendiendo de primeros auxilios. Charlene Maycott se preparó para lo peor, aprendiendo a realizar la reanimación cardiopulmonar, así como aplicar un medicamento que se usa en casos de sobredosis de opiáceos.

Una adicción mortal.

Monica, devuelta a su hogar, visitó a una vieja amiga que le hizo recaer inyectándole heroína y arruinando así sus 6 meses de sobriedad. Nadie lo sabía, y en su familia estaban felices y asustados de su regreso, le pidieron no volver a ver a su ex y llegar antes de medianoche.

Irónicamente, el peor día fue cuando Monica se entusiasmó en ir con su mamá a un Foro sobre las drogas en la escuela donde estudió. Su madre quedó esperándola y tuvo el presentimiento de que todo estaba mal, pero Monica sólo pidió disculpas y permiso para llegar un poco más tarde.

En la mañana, su hermana Melissa escuchó unos ruidos extraños y alertó a su mamá. Charlene Maycott fue lo más rápido posible y se asomó por la ventana de la habitación al ver que no podía abrir la puerta. Cuando vio la escena, quedó horrorizada:

Algo estaba mal; salí corriendo y trepé por la escalera de metal con truenos, rayos y lluvia. Al mirar hacia adentro, estaba en estado de shock; vi a mi hija acostada boca abajo en su cama, estaba gris y morada, tenía los dedos cerrados y luchaba por respirar.

En su desesperación, Charlene rompió la puerta para salvar a su hija, aplicó reanimación cardiopulmonar y pidió a uno de sus hijos que buscara el medicamento necesario para reanimarla y a otro que llamara al número de emergencias. Ella no se imaginaba que algún día tendría que aplicar los pasos de reanimación que había aprendido.

En el hospital todo fue peor, el diagnóstico era terrible y había posibilidades que no sobreviviera más de 24 horas. Charlene Maycott ahora tenía un difícil decisión, decidir si amputaban una de las piernas a su hija o le aplicaban un proceso de drenaje muy riesgoso; ya que, debido a la posición en la que quedó al momento de la sobredosis, su cuerpo sufrió de síndrome compartimental (aumento de presión y falta de irrigación sanguínea en los músculos y nervios) por estar en esa posición por un periodo prolongado.

La madre tuvo que arriesgarse, pero no quería imaginarse la vida de su hija sin una pierna. El proceso fue largo para la recuperación, un mes entero donde no sólo se recuperaban sus piernas, sino el corazón, el cerebro, el hígado, los riñones y sus pulmones.

Para Monica, las drogas matan o se sobrevive a ellas, pero jamás imaginó que podía quedar con consecuencias tan severas: "tenemos que decirles a los niños que las drogas no son un juego; siempre pensé que si sufrías una sobredosis o vivías o morías. Nunca supe que había un área gris donde podrías ser un tetrapléjico, amputado o un vegetal".

Ahora sigue en recuperación, tuvo que aprender a caminar de nuevo y aún utiliza ayuda para hacerlo. Toda la experiencia vivida por la familia Maycott les enseñó que lo mejor que podían hacer para ayudar es contar la experiencia y advertir a los padres que estén alertas antes que sea muy tarde, porque no todos pueden sobrevivir y vivir para contarlo.

¿Conoces algún caso similar donde alguien haya quedado en muy malas condiciones físicas por una sobredosis? Ciertamente, las drogas no son un juego y es importante prestar atención a la vida de nuestros hijos para detener esta caída antes de que sea demasiado tarde.

Fuente: LoveWhatMatters

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