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Esta mujer de apenas 23 años sufre de una extraña condición en la que sus senos no dejan de crecer

Fecha 6 de junio de 2018

Sheridan Larkman es una mujer de 23 años oriunda de Victoria, Australia. Esta chica tiene una talla de copa sostén de DD y sus senos no han parado de crecer desde que tiene 8 años. En la actualidad tiene que pedir sus sujetadores por talla especial desde el Reino Unido y cuestan unos 90 dólares cada uno.

Sheridan dice que vive con "dolor constante" y que ha estado en lista de espera para ver a un especialista de reducción de sus senos durante más de tres años. Una de las cosas que más ansía esta mujer es poder correr con sus hijas libremente, situación que se le hace prácticamente imposible por el dolor que causan sus senos en su espalda.

Esta orgullosa madre recordó cómo comenzó a cambiar su vida desde los 8 años cuando sus empezaron a crecer:

Mientras las otras niñas de mi clase usaban bonitas camisetas bajo sus uniformes, yo necesitaba sostenes para adultos. Los chicos se burlaban de mí y me pedían que les mostrar mis senos. Era mortificante.

Sin embargo, cuando llegó a la escuela secundaria, el pecho de Sheridan había crecido a una copa F y continuaba creciendo a una G. A los 16, sus senos habían alcanzado una talla doble-H y le aparecían erupciones rojas debajo de su pecho cuando hacía calor. Obviamente, el tamaño de su pecho era algo que llamaba la atención. Esto contó sobre la reacción de los hombres:

La gente a menudo me miraba fijamente en la calle y los hombres gritaban comentarios groseros. Comprar ropa era una pesadilla. Si compraba una talla 10 para mi cintura, mis senos se desbordaban.

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Cuando conoció a su novio, Beau, la chica dice que la hizo sentir hermosa sin importar nada. Ella odiaba que le doliera tanto la espalda, pero con el apoyo de Beau concertó otra cita con mi médico de cabecera. Y, desde entonces, está en una lista de espera.

A los 18 años, Sheridan quedó embarazada, y a medida que crecía su protuberancia, también lo hacían sus senos. La mujer tuve que empezar a encargar sus sostenes a Inglaterra. A 90 dólares cada uno, más gastos de envío, el simple hecho de usar un sujetador es un gran gasto para ella.

Con el pasar de los años, Sheridan continuó con Beau y quiso casarse con él luego de que se convirtieron en padres por segunda vez. Después del nacimiento de su segundo hijo, la pareja decidió celebrar su unión.

Una de las experiencias más bonitas de su vida fue poder dar con el vestido de boda adecuado luego de que su madre y hermana la ayudaran con el diseño y confección. Según la madre australiana, nunca se sintió tan perfecta y hermosa en un vestido.

Sheridan contó que ha estudiado la posibilidad de hacer una reducción en privado, pero podría costar alrededor de 14.000 dólares. Dinero con el que no cuenta.

En definitiva, así como Sheridan, hay muchas mujeres en todo el mundo que padecen de horribles dolencias al no poder llevar un ritmo de vida normal por el gran tamaño de sus senos.

Fuente: Wnews

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