Ella nació con una enfermedad incurable y sus padres la abandonaron, pero su enfermera decidió adoptarla

Inspiración

June 12, 2018 18:34 By Fabiosa

Adoptar a un niño representa una segunda oportunidad tanto para la familia como para el pequeño. Es un acto de altruismo como ningún otro que demuestra el gran corazón que una persona puede llegar a tener.

Nuria Pérez sabe perfectamente qué significa esto, ya que es la mamá adoptiva de una bebita de 4 años muy especial. Nuria conoció a Zoe en el hospital donde trabaja como enfermera de neonatología, cuando abandonaron a la pequeña con tan solo dos meses de edad.

Por si fuera poco, Zoe tenía hidrocefalia irreversible, un trastorno caracterizado por la acumulación de líquido cefalorraquídeo en el cerebro que impedía que la bebé pudiera moverse. Zoe no podía mover sus brazos ni sus piernas, no podía ver y los doctores solo le daban un año de vida.

Además de su condición de salud, la situación de Zoe también era desoladora porque la pequeña estaba completamente sola en el mundo. La bebé pasó dos meses internada en el hospital, esperando que la llevaran a un hogar de tránsito, pero el sistema gubernamental no daba respuesta.

Ese fue el momento en que Nuria decidió darle una familia y un hogar a Zoe porque quería compensar el abandonado y la soledad que había sufrido la pequeña y brindarle todo su cariño:

“No quería que atravesara todo eso sola, que durmiera en una cama de hospital. Quería que sintiera el abrazo de los brazos haciéndole «upa»”.

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En una entrevista para TN.com.ar, Nuria cuenta que ella ya tenía un hijo de trece años y que habló con él y su familia antes de adoptar a Zoe. Su familia aceptó y le brindaron todo su apoyo en su decisión, así que la enfermera de neonatología se presentó en el juzgado para convertirse en el hogar de transición de Zoe y averiguar qué tenía que hacer para adoptarla definitivamente.

Con el paso del tiempo, Zoe cumplió un añito y superó el límite anunciado por sus doctores, y con creces. En agosto cumplirá cuatro años y la pequeña sonríe cuando le hablan, a pesar de que deben alimentarla con sonda y presenta convulsiones todos los días. Nuria cuenta que, dentro de su condición, Zoe está muy bien:

“Era una bebé que apenas se movía. No abría ni siquiera sus manitos. Ahora si le hablamos nos sonríe. Nos identifica por la manera en que la abrazamos. Cada uno encontró la manera de conectarse con ella”.

Nuria decidió compartir su historia mientras espera por la finalización de los trámites de adopción porque quiere generar conciencia sobre la importancia de la adopción en general, y de la adopción de niños con necesidades especiales en particular:

"Hay muchos niños como Zoe que necesitan un hogar que los contenga y que compense el terrible abandono que sufrieron".

Sin duda, la historia de Nuria y Zoe es prueba fehaciente del poder e influencia que tiene saber que no estamos solos en este mundo.

Fuente: TN.com

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