Adoptaron 9 hijos con síndrome de Down; ahora su vida tiene el color que siempre había necesitado

Cuando Pam y Gerald Patterson se hicieron la promesa de sólo adoptar niños con síndrome de Down, decidieron que primero debían aprender a lidiar con ellos, por lo que pasaron la mayor parte de los setenta haciendo voluntariado en el Club Getaway, Birmingham, un hogar que acoge niños con necesidades especiales. Este es el lugar donde comenzó la historia de esta heróica y conmovedora familia.

El infinito amor de estos dos seres los llevó a decidir adoptar solamente niños con síndrome de Down, que habrían quedado sin hogar probablemente el resto de sus vidas de no ser por los Patterson.

De esta forma adoptaron a James (32), Alice (28), Molly (26) y Riley (10), antes de que Roger Bull y su esposa Leigh adoptaran a David (35) y a Timothy (28) y más recientemente a la pequeña Marie (4).

Pero no es aquí donde terminan los números, se debe sumar que los Bull tienen dos hijos biológicos: Jenny, de 33 años y Matthew, de 23. Jenny, al parecer se contagió del amor de su familia y decidió también adoptar a Isabel (6) y a los gemelos George y Tomas (3).

Esta familia se ha abierto paso entre injurias y críticas para poder proveer a estos ángeles de un hogar cariñoso en la que el amor y comprensión son inagotables e incondicionales. Sacrificando así una vida de golf y fiestas en la playa.

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Sin embargo quizá "sacrificar" no sea el verbo más adecuado desde que estas cosas no estaban dentro de los intereses de esta familia, su plena satisfacción es llevar felicidad a las personas más vulnerables:

Tener una familia con niños que tienen este síndrome ha enriquecido nuestras vidas.

Muchos no lo entienden, y los critican bajo el argumento de que les han robado una vida "normal" a sus hijos biológicos, pero quién es alguien para decidir lo que es "una vida normal". La ciencia ha probado que lidiar con personas que padecen este tipo de discapacidades otorga una enorme lista de beneficios para el desarrollo psico-emocional del individuo.

Esto es debido a que tratar con estas personas de forma rutinaria obliga a desarrollar características que son increíblemente positivas para las futuras relaciones de la persona en cuestión. Infinita paciencia, por ejemplo, y también toneladas de comprensión y empatía.

Esta inspiradora historia es sólo una pequeña muestra de la bondad impresa en los seres humanos, y llama a la sociedad a entender a las personas con discapacidad. A verlos más allá de sus problemas cognitivos, y entender que ellos también sienten y necesitan sentirse queridos, como todos.

Fuente: DailyMail

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