FAMILIA Y NIÑOS

Terrores nocturnos en niños: un trastorno del sueño diferente a las pesadillas que se debe tratar

Date April 20, 2018 19:27

Muchas personas suelen pensar que siempre que un niño se despierta asustado es porque estaba teniendo pesadillas. Si bien esto pudiera ser cierto, es necesario prestar atención a este tipo de comportamientos, ya que despertarse aterrorizado podría ser señal de que padecen un trastorno del sueño llamado terrores nocturnos.

Qué son los terrores nocturnos.

Este trastorno del sueño, que ocurre fundamentalmente en niños, consiste en episodios que los hacen despertarse muy asustados. Los terrores nocturnos acontecen durante el sueño lento o no REM, en las 3 primeras horas después de haberse acostado a dormir y su duración es entre 1 y 30 minutos. Es habitual que el niño al otro día no recuerde nada de lo soñado.

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Los terrores son frecuentes en niños que se encuentran entre los 3 y 7 años de edad, aunque pueden repetirse más esporádicamente hasta los 10. A medida que van creciendo este trastorno debe desaparecer totalmente. Alrededor del 1 y el 6% de los infantes los puede padecer.

Causas.

Aunque no existe mucha certeza sobre los verdaderos desencadenantes de los terrores nocturnos, es común que se presente en familias, por lo que se considera que existen factores genéticos que influyen en este trastorno.

Una de las causas más comunes de los terrores nocturnos que se ha identificado es el estrés emocional en los niños.

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Algunos medicamentos pueden ocasionar estos episodios, como los que se emplean para el tratamiento del sistema nervioso central y la anestesia para cirugías.

La fiebre y la falta de sueño, también podrían provocar que los niños experimenten terrores nocturnos.

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Síntomas.

Los síntomas pueden ser variados y cambiar de un niño a otro. Entre los principales se encuentran:

- gritos, sustos y confusión;

- desorientación;

- golpes de defensa;

- dificultad para despertarse;

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- respiración acelerada o hiperventilación;

- aceleración de la frecuencia cardíaca o taquicardia;

- sudoraciones;

- pupilas dilatadas;

- caminan dormidos.

Diagnóstico y tratamiento.

En este tipo de trastorno, lo más importante para la familia es descubrir la causa de los terrores, para poder evitarla, por ejemplo, si se trata de estrés. Incluso, si el especialista lo considera necesario se puede llegar a requerir psicoterapia.

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El tratamiento con medicamentos suele ser muy atípico, solo en casos en que este trastorno ocasione problemas durante la vida cotidiana, como en los estudios. En todo caso, el médico es el único que lo puede indicar.

Diferencias con las pesadillas.

Una de las principales diferencias es el momento del sueño en el que ocurren ambas situaciones. En el caso de los terrores nocturnos es durante el sueño no REM, mientras que las pesadillas llegan en la fase REM del sueño, ya casi al despertar.

En la mayoría de los casos un niño no podrá contar qué estaba soñando cuando tuvo el terror nocturno, no recordará nada, ni siquiera del hecho de que lo hayan despertado. En el caso de las pesadillas los pequeños sí podrán recordar, al menos algunos detalles de lo que vieron.

Es muy importante que vigile el sueño de los niños, lo que puede parecer muy simple podría tratarse de un trastorno serio que es necesario atender. Si los síntomas del niño llegan a tornarse peligrosos, porque se lastima durante los eventos o estos son demasiado frecuentes, no dudes en consultar al especialista.

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