ESTILO DE VIDA

"Calzoncillos de acero para protegerme": la polémica contra los gay que desataron los Hombres G

Date January 10, 2020 00:58

Generaciones enteras han gritado su amor al ritmo de Te quiero o han pensado en usar polvos pica pica mientras entonaban Devuélveme a mi chica, gracias a los éxitos que convirtieron a los Hombres G en un grupo de renombre internacional desde 1985.

"Calzoncillos de acero para protegerme": la polémica contra los gay que desataron los Hombres GGetty Images / Ideal Image

Pero debajo del éxito que el grupo sigue cosechando contra todo pronóstico al paso de las décadas, se esconde un episodio que casi acaba con un legado inigualable de la música española, pues fue en 2017 cuando David Summers, líder de Hombres G, se echó al mundo encima con un comentario tachado de homofóbico.

Los “calzoncillos de acero” que casi le cuestan todo.

La entrevista a Papel dio la vuelta al mundo en su momento y desató la indignación tanto de la comunidad gay, como de algunos fanáticos del grupo, pues sin pelos en la lengua, David confesó que en su tiempo, la banda fue echada de La Movida (movimiento contracultural surgido tras acabar el gobierno de Franco) en Madrid porque “nunca han sido gays”.

En su confesión, añadió que Hombres G siempre fueron señalados como pijos pues en La Movida había demasiadas envidias por su éxito creciente, lo cual solo acabó de desatar la indignación iniciada previamente con la letra de Devuélveme a mi chica en la que declaran “voy a vengarme de ese marica”.

Además, en la película Sufre mamón, David exclamaba sin pena alguna que llevaba “calzoncillos de acero inoxidable” para protegerse de un profesor “más marica que un violín”, lo cual, recordado desde la perspectiva de una comunidad que por fin fue reconocida, solo convirtió a Summers en el villano de la historia.

El “arrepentimiento” de David.

Meses después de echarse encima el desprecio de la gente, Summers anunció el lanzamiento de su primer libro y con ello, quiso explicar mejor la razón detrás de las declaraciones sobre su rechazo en La Movida, tantos años atrás:

Cuando hice aquellas declaraciones y se me echaron encima por el comentario sobre los gays no lo dije por mal. Yo tengo grandes amigos gays y jamás hubiera dicho nada que pudiera ofenderles. Lo que dije fue que los homosexuales estuvieron reprimidos durante el franquismo, porque los tenían oprimidos injustamente, y cuando empezó La Movida salieron a la calle y aquello explotó como un movimiento cultural.

Además, intentó aclarar las causas por las que su banda, al igual que otras, pasó desapercibida para la comunidad LGBT en ese tiempo, sin importar lo que dijo con anterioridad:

Pero, como nosotros no éramos gays ni pertenecíamos a ese círculo, cuando hablan de aquella época nunca hablan de Hombres G. Pero como tampoco lo hacen de Los Secretos o Nacha Pop, porque tampoco lo eran. Hablan de Almodóvar y McNamara, de Alaska, de ese gremio que era más glamuroso y era una corriente muy gay. No dije nada más que eso.

Ni los primeros, ni los últimos.

Con todo y el desliz que casi le cuesta la carrera a Hombres G, sus letras irreverentes y el estilo desenfadado de su música ya habían creado una base sólida de seguidores que no se tomaron todas sus palabras a pecho, por lo que siguieron guardándoles un lugar especial entre sus grupos predilectos para transmitir la alegría de su música a las siguientes generaciones.

Además, las declaraciones de Summers no serán las primeras ni las últimas que desatan escándalos supuestamente homofóbicos, pues años más tarde, del otro lado del mundo, Vicente Fernández puso en aprietos a toda la familia cuando declaró sin pelos en la lengua que rechazó un trasplante de hígado por miedo a que el donador resultara gay.

Es difícil poder entender ambas perspectivas sin entrar en conflictos, pero vale la pena tener en cuenta que se trata de modos distintos de ver el mundo, que no comprenden lo que la comunidad gay ha tenido que luchar por llegar hasta donde están ahora y que al final, más allá de temerles o de despreciarlos, solo han hablado sin medir el alcance sus palabras, como podría sucederle a cualquier persona en el asunto que sea.