ENTRETENIMIENTO

Tras 25 años y 3 divorcios, Fey confiesa que engañó a todos y la "media naranja" no existe

Date August 2, 2019 19:07

En 1995, el mundo de la música pop se llevó una tremenda sorpresa cuando una joven de nombre Fey empezó a arrasar en las listas de popularidad con una canción pegajosa y romántica llamada Media naranja, la cual ayudó a que la intérprete se convirtiera en la sensación de la década.


Durante el tiempo que duró el apogeo de su canción, era difícil encontrar a alguien que no reconociera la tonada o el coro, que se volvió un himno entre jóvenes enamorados de la época. Sin embargo, a pesar del éxito rotundo que tuvo la canción, casi veinticinco años después descubrimos que Fey nos engañó a todos.

Luego de pasar por tres divorcios, cada uno más difícil que el otro, Fey ha perdido toda esperanza en el amor y para tristeza de sus seguidores que entonaron con fervor el coro de su canción, la cantante rompió sus ilusiones en un concierto al declarar que “la media naranja no existe”.

Fey ahondó un poco más en el asunto al confesar que ya no se necesita a nadie para estar completo y que solo cuando se tiene suficiente amor propio es posible superar los desencantos y preparase para tener una pareja:

¿Cómo superarlas (decepciones amorosas)? No tengan novios, no tengan maridos. Sean libres, vivan la vida y cuando digan qué delicia es vivir y no necesito a nadie, ahí tal vez sí tengan novio.

Los comentarios de la intérprete llevan a pensar que pasó de creer en su “media naranja” a volverse un verdadero “azúcar amargo”, pero no es para menos después de las cuatro relaciones fallidas que ha vivido a lo largo de su vida.

Primero, se casó con Mauri Stern, con quien permaneció por casi 10 años, aunque la relación terminó de forma abrupta y sin dar detalles. Después contrajo nupcias con Federico Traeger, pero le fue tan mal, que prefiere evitar el tema. En 2009 conoció a Alonso Orozco, el padre de su única hija, aunque tres años más tarde se separaron, y luego hubo rumores de un noviazgo con Lenny de la Rosa, pero al parecer todo acabó de tan mala manera, que ninguno de los dos toca el tema.


Después de tantas decepciones amorosas, no es de sorprender que Fey ya no crea más en las letras melosas de sus propias canciones, pero más allá de la desilusión que provocó al expresar su sentir en voz alta, debería cuidar su salud y la de su hija, pues el estrés de superar una ruptura tras otra, puede cobrar un precio alto en el cuerpo y tener repercusiones más graves que solo dejar de creer en una media naranja.