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Vicente Fernández rechazó un trasplante de hígado por no saber la orientación sexual del donador

Date May 9, 2019 17:37

Vicente Fernández, uno de los máximos exponentes de la música regional mexicana, lleva desde el 2012 luchando contra el cáncer de hígado que se le detectó mientras hacia su última gira mundial con la que pretendía despedirse de su público antes de retirarse definitivamente de los escenarios.

Debido a la mala noticia, Don Chente tuvo que cancelar el resto de su gira, en la que aún le faltaban conciertos por diversas ciudades de Estados Unidos y México, para atender su estado de salud cuanto antes para mejorar sus probabilidades de recuperación.

Aunque en ese tiempo se supo que abandonó el hospital en Houston para someterse a una cirugía en Chile, es apenas ahora cuando sabemos la verdadera razón por la que Fernández dejó Texas y la posibilidad de una cura al padecimiento.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Como contó él mismo, ya estaba todo listo para realizarle un trasplante de hígado, pero al final se retractó pues no conocía al donador, por lo que no sabía sobre su orientación sexual o si tenía malos hábitos y además, les dijo a los doctores que él no se iría a dormir con su esposa llevando el hígado de otra persona.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Con la decisión tomada, Don Vicente salió del hospital a pesar de que el órgano ya estaba listo para la intervención, pero no hubo argumento alguno que los doctores pudieran hacerle para que cambiara de opinión.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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A 7 años del trasplante fallido, Vicente Fernández asegura que no le teme a perder la vida, pero que sí quiere aprovechar al máximo el tiempo que le queda con sus seres queridos, por lo que su hijo, Alejandro Fernández, ha compartido diversas imágenes en las que se ve a su padre disfrutando junto a su familia en su rancho Los Tres Potrillos.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Es una verdadera pena que sus prejuicios le hayan impedido obtener un tratamiento para su padecimiento, pero a final de cuentas es su vida, su decisión y debe ser respetada, ya que no tenía caso obligarlo a hacer algo con lo que no iba a estar feliz, cuando sabe perfectamente que lo más valioso que tiene no es un hígado ajeno, sino los momentos que puede compartir aún con su esposa, sus hijos y sus nietos.