Un chico abrió una bolsa de abono y una ardilla bebé salió de ella. Ahora viven juntos y felices

Animales

May 21, 2018 20:19 By Fabiosa

Hay personas que llegan a nuestras vidas cuando menos lo esperamos y llegan a tener una importancia preponderante en nuestra historia, a tal punto que muchas veces las recordamos para siempre. Pero resulta que este fenómeno no sólo ocurre con personas, en algunas ocasiones, son los animales los que entran en nuestras vidas sin aviso y terminan dándole un color especial que, sin nosotros saberlo, le hacía mucha falta.

Ese es el caso del chico de esta historia, quien, un día común y corriente, compró una bolsa de abono para usarlo en su jardín y, cuando llegó a su casa y la abrió, se llevó una de las mejores sorpresas de su vida: de la bolsa salió una pequeña ardilla bebé que apenas tenía poco tiempo de nacida. Más allá de preguntarse cómo llegó el pequeño animal ahí, el joven se dedicó a alimentarla,  cuidarla y registrar su proceso de crecimiento. Finalmente, su cariño por ella creció y la adoptó como su mascota y la llamó Zip. A continuación te mostramos su línea de tiempo con fotos del la tierna criatura.

nadtacular / Imgur

El día del encuentro. En el mismo momento que el chico abrió la bolsa y encontró a la pequeña bebé, decidió tomarle una foto para inmortalizar el momento. Para entonces, ni siquiera se definía muy bien qué animal era.

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Al tercer día de haber llegado a su vida, su preocupación principal era que la criatura comiese, por lo que se ingenió la manera de lograr alimentarla a pesar de su corta edad.

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Para la segunda semana, Zip ya había aprendido a comer, así que una de sus necesidades básicas se encontraba cubierta. Además de la comida, su humano le daba todo el amor y el cariño que le era posible.

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En su tercera semana de vida, Zip descubrió que le gustaba mucho comer, tanto así que en varias ocasiones se le iba la mano y quedaba demasiado llena, a punto de estallar. En esos momentos, su mejor táctica era quedarse inmóvil hasta que su pesadez pasase.

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A mediados de su cuarta semana de vida, su humano estaba radiante de felicidad, Zip finalmente había abierto los ojos y él no dudó un segundo en inmortalizar el momento con una foto. Su ardilla empezaba a tomar forma.

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A la quinta semana de vida, el chico se dio cuenta de que Zip ya no dormía tanto; de hecho, se pasaba la mayor parte del tiempo despierta y con muchas ganas de jugar, un deseo que él cumplía con toda la dicha del mundo.

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Su compenetración fue tan fuerte, que al joven ya no le gustaba dejar a Zip en casa, sino que prefería llevarla con él a dondequiera que fuese. Poco tiempo después descubrió que Zip también le gustaba salir y que, además, había descubierto su lugar favorito en el auto.

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Casi al mes y medio de haber llegado a la vida del joven, Zip empezó a tener actitudes normales de una ardilla, como escalar por las cortinas, pararse en dos patas para recibir la comida y subirse a su bolso del gimnasio para recibir el sol matutino. Aunque el chico aún no decide si en algún momento la dejará en su hábitat natural, sí se siente muy satisfecho de haber podido salvarle la vida.

Fuente: nadtacular / Imgur

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