Cabía en la palma de la mano cuando su humano la adoptó, pero ese amor salvó y cambió su vida

Animales

March 14, 2019 21:31 By Fabiosa

Simona Serban y su esposo decidieron que había llegado el momento de adoptar un gato. Concluyeron que buscarían uno negro, ya que son los últimos en encontrar hogar. Así fue como adoptaron a la pequeña Shuri, cuyo nombre fue elegido después de ver la película Pantera Negra y decidieron sin saber lo que estaba por venir, que efectivamente se convertiría en Shuri La Princesa Guerrera.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Con apenas dos meses de vida y tan solo dos semanas de haber llegado a su nuevo hogar, comenzaron los problemas de salud de la gatita, pero eso no fue motivo para dejar de quererla y que al final cambiara su aspecto notablemente.

Tras un año, varias infecciones, fiebres elevadas y diversas enfermedades, su dueña Simona Serban, decidió compartir a través de Bored Panda la emotiva historia de todo lo que tuvo que pasar al lado de Shuri para que fuera la gatita feliz que es ahora.

Piensan que todo pudo haber iniciado desde su nacimiento, pues probablemente fue la última de la camada por nacer, lo que la hizo especialmente frágil. Tanto así que cuando recién la adoptaron, cabía en la palma de la mano y pesaba tan solo medio kilo.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Apenas dos semanas después de ser adoptada, Shuri fue hospitalizada por primera vez debido a una infección, y ahí  los veterinarios descubrieron que también tenía un hongo en su piel que estaba provocándole la caída de su pelaje.

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Después de esto, pasaron tres meses entre veterinarios, cuidados y medicinas, pensando que su odisea estaba por terminar, pero en cuanto la gatita cumplió los seis meses, contrajo una nueva enfermedad autoinmune que volvió su estado de salud aún más delicado.

Los nuevos tratamientos le dejaron diversos efectos secundarios y al final, hicieron que volviera el hongo que hacía que perdiera su pelajey por lo tanto, el camino para estar saludable se alargó.

Sin embargo, en todo ese tiempo, su familia humana se mantuvo con ella día y noche para asegurar su pronta recuperación y para darle todo el amor que necesitaba durante esos momentos tan difíciles.

Después de todo por lo que tuvo que pasar, la única pista que quedó fue su tamaño, pues Shuri es la mitad de pequeña que un gato normal, aunque esto no supone ningún problema para que juegue como lo haría cualquier gato.

No cabe duda de que Shuri fue sumamente afortunada al encontrar una familia amorosa como la suya, quienes aseguraron su bienestar y le ayudaron a atravesar por los momentos más difíciles, pero que también están ahí para ella ahora que todo volvió a la normalidad.

Así como Simona y su esposo le dieron una nueva vida a Shuri, cualquiera puede adoptar a un gatito y cambiarle la vida al darle un hogar lleno de amor y cariño incondicional.  

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