ANIMALES

A un perrito sin patas le esperaba el peor destino, pero su dueño lo salvó y ahora nos enseña una gran lección

Fecha 4 de abril de 2019

Hay situaciones donde los personajes a quiénes menos crédito les dábamos, terminan demostrándonos que pueden mucho más. Así sucedió con Nubby, un perrito rescatado que nació sin patas delanteras, a quien la primera solución que le encontraron fue aplicarle la eutanasia, puesto que no creyeron que tuviera la fuerza suficiente para sobrevivir. Ahora bien, su historia tomó un giro completamente diferente. 

Nubby fue encontrado a las cuatro horas de nacido y nadie hubiera dado un peso por él. Si bien no era rechazado por su madre, sin sus patas no podía pasar a sus hermanos para poder alimentarse correctamente, ellos lo alejaban poco a poco. Su destino hubiera sido fatal, sin embargo, Lou Robinson lo encontró y lo llevó a casa con ella.

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Lou es una rescatista de animales desde hace mucho tiempo alrededor de Houston, Texas. También fundó un grupo llamado Warriors Educate About Rescue, a través del cual la mujer da clases para enseñar a cuidar compasivamente a los animales, además de crear un calendario de bomberos con animales rescatados año con año. ¡Sus actividades son realmente variadas, pero llenas de amor!

Gracias a ello, podemos notar que Nubby se encuentra en buenas manos, viviendo en un lugar lleno de amor bajo el cuidado de Lou y su esposo, Mark, quienes se encargaron de investigar qué cuidados eran necesarios para que el cachorrito sobreviviera, como la manera correcta de darle un biberón para que no se ahogara con su fórmula de bebé. 

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Solo siente el amor.

El apoyo familiar fue esencial para su recuperación y aunque los primeros días fueron complicados, conforme pasó el tiempo Nubby se hizo fuerte y venció a las adversidades que estaban en contra de su desarrollo, como comentaron sus orgullosos dueños; sin embargo, a las tres semanas, cuando todo iba viento en popa, Nubby tuvo una decaída terrible.

Lo llevaron al veterinario y ahí les explicaron que el pequeño tenía una anormalidad en el esófago, una especie de bolsillo que estaba atrapando su alimento. Con una carga considerable de antibióticos y una cámara de oxígeno, Nubby volvió a recuperarse paulatinamente. 

Él no se iba a dar por vencido,  estaba peleando duro. Mientras tuviese una oportunidad de vivir, nosotros también lucharíamos para que la conservara.

Y así fue como con todo el amor de sus dueños, Nubby prosperó. Cuando al principio nadie creyó que sobreviviría la primer noche, el perro ahora tiene más de un año viviendo completamente desarrollado sin dejar que su discapacidad sea un impedimento para ser feliz. 

Nubby no sabía que estaba discapacitado, Nubby no se dio cuenta de que era diferente y esa es una lección que aplica también para todos los humanos. Ser diferente no nos hace desechables, no disminuye nuestro valor como seres vivos, ¿estás de acuerdo?

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