ANIMALES

Esta niña creció perfectamente sana y feliz a pesar de todos los obstáculos

Date November 29, 2016 14:29

Cuando existe el verdadero amor, no hay nada que lo pueda detener. Las personas que lo sienten pueden hacer hasta lo imposible por ese amor. Y en contadas, aunque muy felices, ocasiones, sucede que no se deban esforzar tanto, pues el amor simplemente se abre camino por entre todas las dificultados.

Así le sucedió a esta pequeña Valentina, quien ha crecido hasta ser una niña de 8 años a pesar de una gran serie de dificultades por las que simplemente caminó.

Valentina es hija de Gabriela, quien padece síndrome de Down, y de Fabio, quien sufre de un retraso mental. Los papás se conocieron de pequeños en la Asociación de Padres y Amigos de Niños Excepcionales de Brasil. Y desde pequeños se hicieron inseparables. Aunque hubo un tiempo en que Fabio se fue a estudiar otra escuela, cuando se volvieron a encontrar, aunque Gabriela tenía otro novio en esa época, su amor pudo más que cualquier cosa.

Y de verdad eran inseparables, al punto que le instalaron una cama a Fabio en la casa de Gabriela pues no podían dormir siquiera separados. Y no hicieron mucho caso de las relaciones entre la pareja pues las personas con síndrome de Down tienen apenas un 50% de posibilidades de quedar embarazadas.

En una ocasión comentó Fabio que la panza de Gabriela lo había pateado y fue ahí que acudieron con un ginecólogo y les comentó la verdad: Gabriela tenía 6 meses de embarazo. Y un mes antes de lo esperado, nació Valentina. Pero a diferencia de su mamá, la pequeña no tenía síndrome de Down, algo increíble considerando que la probabilidad de que esto suceda es entre 25 y 50%. Valentina estaba perfectamente sana y sus padres y familias no podían estar más felices.

Hubo otro obstáculo al momento de querer registrarla, pues el Tribunal Civil de Sao Paulo no consideraba a Fabio apto para ser padre. Fue gracias a una batalla legal y mediática que le permitieron registrar a Valentina como la hija de Gabriela y Fabio, quienes se casaron poco tiempo después.

Han sido ya 8 años, Valentina es hoy una niña feliz, perfectamente sana, criada en una familia unida y amorosa. No podía haber encontrado a mejor padres y sus padres no podían haber tenido a una mejor hija.

Fotos: Época