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Descubre por qué este pastor alemán necesita una silla especial para poder comer

Date August 4, 2016 15:14

Se llama Chuck y vive en el centro de rescate “Funny Farm Rescue” de Nueva Jersey, Estados Unidos.

Laurie Zaleski, la fundadora del refugio, señala que Chuck tiene el cargo de “director de seguridad” y es adorable. El pastor alemán es un valiente protector, hábil, inteligente como cualquier otro perro, pero tiene un pequeño problema a la hora de comer.

Para poder digerir sus alimentos de forma correcta, Chuck,debe sentarse erguido dentro de una silla especial a la hora de comer, de lo contrario, vomita. Es la única posición en que puede ingerir los alimentos y retenerlos.

Cuando sólo era un cachorro, una amiga de Zaleski le llevó a Chuck y le advirtió sobre su problema. La situación era tan anormal que sólo un veterinario tendría una respuesta. Fue así como descubrieron que tenía un megaesófago.

Es un desorden que sufren perros y algunos gatos, y resulta común particularmente en los pastores alemanes. Su esófago ha crecido tanto que perdió la habilidad de contraer los músculos que le ayudan a pasar los alimentos y líquidos hacia el estómago.

Cuando la amiga de Zaleski se enteró del problema, inicialmente pensó en llevarlo a un refugio. Pero, Zaleski sabía que, de no encontrar pronto un hogar, podrían sacrificarlo debido a su condición. Entonces decidió quedarse con él.

Fue un acto de generosidad y sacrificio dado que pues el caso de Chuck era y sigue siendo bastante complejo. Los veterinarios nunca habían visto un caso semejante. La cirugía no era una opción, así que los veterinarios aconsejaron que lo alimentara a través de un tubo. Incluso sugirieron “ponerlo a dormir”, ya que no le daban más de un año de vida.

Pero Zaleski quería darle una vida normal, y ella creía en Chuck.

Investigó sobre el tema y encontró una solución muy ingeniosa. Le pidió a una amiga una silla para bebés (las que colocas en los asientos del coche). Chuck aprendió muy rápido a subirse, sentarse y comer erguido sobre la silla. De esta forma, la comida podía llegar al estómago.

3 años más tarde, dejó la silla de bebé a un lado, para usar una silla llamada Bailey, utilizada comúnmente por perros que tienen la misma condición.

Chuck se come tres platos de una fórmula especial en cada comida, haciendo una pausa de 15 minutos entre plato y plato.

Zaleski señala que: “Cuando no está comiendo en su silla, es completamente normal”.

Photos: facebook

Chuck seguirá viviendo con mucho cariño en su vida, su silla especial, y por un largo, largo tiempo.