PSICOLOGÍA

El Premio Nobel, Yoshinori Oshumi, podría tener la solución para el Alzheimer y el cáncer

Date October 13, 2016 19:48

El científico japonés, Yoshinori Oshumi, de 71 años de edad, obtuvo el Premio Nobel el pasado lunes en reconocimiento a sus investigaciones sobre la autofagia, el proceso de reciclaje metabólico en el que las células se comen a sí mismas para sobrevivir y mantenerse saludables.

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Su trabajo comenzó en 1992, cuando se centró en el estudio de los genes que controlan el proceso de autofagia en células de fermento. El proceso autofágico, sin embargo, tiene implicaciones para varias enfermedades humanas, incluyendo el cáncer, las enfermedades neurodegenerativas, las infecciosas y la diabetes. Varios medicamentos se están probando en ensayos clínicos en la fase inicial en seres humanos, lo que podría cambiar radicalmente todo, desde la forma en que tratamos a los trastornos de demencia hasta cómo erradicar tumores cancerosos.

La autofagia es parte del ciclo de una célula. Las células individuales pueden comer partes de sí mismas, especialmente zonas viejas o dañadas, y reciclan el material para mantenerse saludables. Piensa en esto como el reciclaje: al estar dañada o morir alguna parte dentro de la célula, esta tiene un nuevo recurso para repararse a sí misma y mantenerse en funcionamiento.

La autofagia no solo ayuda a solucionar el daño normal y el desgaste de las células, sino que también desempeña un papel en el combate contra las infecciones bacterianas o virales para la diferenciación de células en el desarrollo del embrión. Un proceso de autofagia disfuncional también se vincula a la diabetes tipo 2 y a otras enfermedades genéticas.

En particular, puede jugar un rol importante en dos tipos de enfermedades distintas entre ellas, que son difíciles de tratar y tienen un misterioso origen: el cáncer y las enfermedades neurodegenerativas.

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¿Cómo influye la autofagia en enfermedades cerebrales? Cuando la autofagia se hace más lenta o deja de funcionar correctamente, la célula ya no puede destruir sus proteínas anormales, las estructuras celulares viejas y los gérmenes invasores. En la actualidad, no está claro si un proceso de autofagia disfuncional conduce a la enfermedad, o si la enfermedad tiene alguna otra causa que conduce a la interrupción de la autofagia. El trastorno neurodegenerativo de la enfermedad de Parkinson es un buen ejemplo: se caracteriza por la presencia de cuerpos Lewy, o sea, paquetes anormales de proteínas que se distribuyen por todo el cerebro. Los científicos han relacionado los procesos de autofagia disfuncionales a la acumulación de cuerpos Lewy.

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Jay Debnath, profesor de patología en la Universidad de California en San Francisco, está utilizando los descubrimientos de Oshumi para desarrollar tratamientos contra el cáncer de mama. El profesor explicó que: esta enfermedad podría deberse a que las células del cerebro han dejado de comer proteínas anormales. De la misma manera, las placas de amiloide, otro tipo de proteína perjudicial, también pueden acumularse si el proceso de autofagia se interrumpe.

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Los investigadores sospechan que las placas amiloideas causan la enfermedad de Alzheimer. Al estimular y reorientar el proceso de autofagia en las personas con enfermedades neurodegenerativas esto puede retrasar o detener la acumulación de los crecimientos de proteínas dañinas en el cerebro. Debnath dice que la orientación de la autofagia para mejorar su funcionamiento podría ser una alternativa para tratar enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Parkinson o la enfermedad de Alzheimer.

Si el proceso de autofagia es disfuncional su causa puede estar relacionada con la enfermedad, pero los investigadores estudian si lo contrario podría ser cierto, es decir, si la autofagia es demasiado eficiente podría ayudar al crecimiento de las células cancerosas y diseminarse.

Encontrar terapias que pueden ralentizar o detener este proceso puede ser clave para ayudar a los tratamientos tradicionales contra el cáncer, como la quimioterapia que aniquila las células cancerosas con más eficacia. Debnath ha estado estudiando el proceso de la autofagia en las células cancerosas desde el año 2005. Está tratando de ver si se puede ralentizar o detener el proceso de autofagia en las células cancerosas para hacer terapias contra el cáncer más eficaces, y también está estudiando los efectos potencialmente dañinos de detener por completo la autofagia en las células sanas. En concreto, Debnath está investigando si la interrupción del proceso de autofagia puede detener la progresión del cáncer de mama.

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Varios ensayos clínicos en fase inicial están indagando si las terapias para desacelerar o detener el proceso de autofagia pueden ayudar a que la quimioterapia o la radiación en atacar y matar las células cancerosas. Al poner fin a los esfuerzos de las células cancerosas para renovarse y regenerarse a sí mismas las terapias tradicionales contra el cáncer tienen una mejor oportunidad de matarlos. En el extremo opuesto del espectro, terapias para ayudar a volver a iniciar el proceso de autofagia pueden ayudar a las células a despejar las proteínas tóxicas que están inhibiendo su función. Por ejemplo, en un pequeño ensayo de fase 1, las personas con la enfermedad de Parkinson y demencia recibieron una dosis pequeña diaria de un medicamento para la leucemia aprobado por la FDA, que mejora las habilidades motoras y la cognición.

Los descubrimientos de la autofagia en Oshumi arrojan luz sobre un proceso celular que los científicos conocían desde hace décadas, pero no entendían en términos de su importancia para la salud fisiológica y el potencial para el tratamiento de ciertas enfermedades. Después de recibir la noticia de su Premio Nobel en Tokio, Oshumi invitó a los científicos más jóvenes a unirse a él en su búsqueda para seguir aprendiendo más sobre la autofagia. No hay línea de meta para la ciencia. Cuando encuentro una respuesta a una pregunta, otra pregunta surge. Nunca he pensado que he resuelto todas las preguntas, dijo Oshumi.