Les dijeron que su tercer hijo nacería con hidrocefalia, y sin muchas esperanzas, esperaron un milagro

Estilo de vida y salud

Desde el momento en el que una pareja recibe la noticia de un embarazo, lo normal es que los meses por venir sean de total alegría y felicidad. Sin embargo, este no era el caso de Brooklyn y Nick, quienes muy temprano en el embarazo recibieron la noticia de el bebé que esperaban nacería con hidrocefalia severa, una condición que hace que se acumule un exceso de líquido cefalorraquídeo en el cerebro. Lógicamente esto hizo que la pareja viviera un embarazo lleno de preocupación.

A medida que el embarazo avanzaba, los pronósticos dados por los doctores no eran nada alentadores. Por el contrario, eran cada vez más negativos. La pareja incluso llevó el caso a un hospital especializado en Cincinnati, en donde se encuentran los especiales en salud fetal más importantes de los Estados Unidos. Era tan malo el pronóstico, que en un puntos los doctores desistieron de medir la cantidad de agua estimada acumulada en el cerebro del bebé.

Brooklyn y Nick recibieron con mucho pesar el veredicto final poco antes del parto: había un 90% de posibilidades de que el bebé muriera poco después de nacer o que tuviera severos impedimentos cognitivos que le iban a impedir tener una vida normal y de calidad. Llegó un punto en el que lo que se respiraba entre los doctores y los padres era un sentir de que lo importante cuando el bebé naciera, era lograr que no sufriera y muriera pacíficamente.

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Pero el día en el que Brooklyn tuvo los dolores de parto, ocurrió algo que nadie se esperaba. El pequeño bebé no solo parecía estar, nació llorando fuertemente aún cuando se pensaba que apenas iba a poder respirar. El bebé, nació en un estado aparentemente normal, sano de prácticamente todo. De esto, los doctores dijeron:

"No tenemos una explicación médica para lo que acabamos de presenciar."

El padre del recién nacido, confesó ser una persona muy escéptica y científica, pero no le quedó otra opción que afirmar lo siguiente:

"Sé desde el fondo de mi corazón que Dios tuvo que ver en esto. Le doy todo el crédito y la gloria... Dios es real, y sigue haciendo milagros."

¡Qué historia tan inspiradora!

Fuente: Nick Schnarr / Facebook

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