Irena Sendler, la enfermera que salvó a más de 2 mil 500 niños judíos durante el Holocausto

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October 18, 2017 01:59 By Fabiosa

Conocida como "el Ángel del Gueto de Varsovia", Irena Sendler o Sendlerowa fue una enfermera polaca que, durante la Segunda Guerra Mundial, salvó la vida de más de 2 mil 500 niños y bebés judíos. Por su valentía y coraje, estuvo nominada en el 2007 al Premio Nobel de la Paz; pero, aunque no resultó ganadora, el mundo entero le reconoce su labor humanitaria .

Irena nació el 15 de febrero de 1910 en Varsovia, Polonia y su gran amor y dedicación por el prójimo lo heredó de su padre, Stanisław Krzyżanowski, médico que falleció de tifus en 1917 mientras cuidaba de enfermos, en su mayoría judíos, que los demás doctores habían rechazado atender. Como agradecimiento, los líderes de la comunidad judía de Varsovia se encargaron de pagar los estudios universitarios de Irena.

Una vez graduada como enfermera, Irena trabajó en el Departamento de Bienestar Social de Varsovia, donde se encargó de los comedores comunitarios. Más adelante, en 1939, los nazis invadieron Polonia y, 6 años después, crearon el Gueto de Varsovia.

Las condiciones en ese lugar eran tan precarias que Irena no dudó ni un instante en unirse al Zegota, el Consejo para la Ayuda de Judíos, que se encargaba de tratar a los enfermos de padecimientos altamente contagiosos como el tifus.

Durante el año y medio que permaneció en el gueto antes de su evacuación, Irena se dedicó a "contrabandear" niños fuera del lugar. Aunque era católica, usaba el brazalete con la estrella de David para pasar desapercibida y como un acto de solidaridad con la comunidad judía. Su único propósito: rescatar de una muerte segura en el gueto o en los campos de concentración nazi a cuanto niño pudiera.

Para lograrlo, inicialmente empezó sacando a los niños escondidos en ambulancias o haciéndolos pasar por enfermos terminales de tifus, pero luego tuvo que valerse de cualquier escondite: bolsas de basura, costales, cajas de herramientas... Inclusive, tuvo que recurrir a ataúdes, en los cuales colocaba a los pequeños sedados con algún narcótico para hacerlos pasar por niños fallecidos y evitar que su llanto o algún sonido los delatara.

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Una vez fuera del gueto, los entregaba a familias católicas que los cuidaban. Pero Irena nunca quiso separar a los niños de sus familias; por lo que creó un archivo con los nombres reales y sus nuevas identidades, su historia y datos familiares, de modo que una vez terminada la guerra, pudieran reunirse con sus padres.

Desgraciadamente, la Gestapo supo lo que hacía y la detuvo en 1943. Fue llevada a la prisión de Pawiak en donde fue torturada hasta hacerla confesar. Irena nunca reveló la identidad de los niños ni de sus compañeros que la ayudaban a sacarlos del gueto, por lo que fue condenada a muerte. A la espera de su ejecución, Irena encontró bajo el colchón de su celda una estampita con la imagen de Jesucristo y la leyenda "Jesús, en ti confío"; misma que entregaría al Papa Juan Pablo II en 1979.

El milagro ocurriría la mañana de su sentencia cuando un soldado alemán, fingiendo llevársela para un interrogatorio extra, la ayudaría a escapar. Años después se supo que los miembros del Zegota sobornaron a los nazis para que escribieran el nombre de Irena en la lista de ejecutados.

Al finalizar la guerra, la misma Irena desenterró los frascos donde había escondido la lista de niños y la entregó al presidente del Comité de Salvamento de los Judíos Supervivientes. Lamentablemente, muchas de las familias habían muerto en los campos de concentración nazi.

Durante los años posteriores, el reconocimiento de los niños que salvó, ahora convertidos en adultos, y el de las naciones del mundo entero, no se hizo esperar. Pero Irena confesó con humildad:

Esos actos fueron la justificación de mi existencia en la Tierra, y no un título para recibir la gloria".

Aunque fue nominada al Nobel de la Paz en 2007, el premio finalmente fue otorgado a otra persona. Sin embargo, fue honrada como Dama de la Orden del Águila Blanca, la más alta distinción civil de su país.

Irena falleció a causa de una neumonía el 12 de mayo de 2008, a la edad de 98 años y con un legado de familias y niños agradecidos eternamente por su bondad y valentía.

Fuente: Mujeres en la Historia

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