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Esperaron que muriera para decirle sus verdades en un “dulce” obituario que siempre será recordado

June 13, 2018 19:39

La muerte de un familiar suele ser un momento muy duro. El duelo, el dolor y el sentimiento de pérdida causan mucho daño a quienes extrañaran a ese ser que abandona este mundo. Una manera de lidiar con ese dolor y, a la vez informar a quienes quizás no se enteraron, es a través de los funerales y los obituarios.

Los obituarios son precisamente notas que informan sobre el reciente fallecimiento de una persona y en pocas palabras brindan el contexto de lo que fue la vida del difunto. Suelen ser muy emotivos y estar redactados de manera que el sentimiento de pérdida y dolor familiar se transmita a los lectores. Se popularizaron en los periódicos, pero con la llegada del internet también han evolucionado a post.

Hanzi-mor / Shutterstock.com

El obituario de Kathleen Dehmkow parecía ser como cualquier otro. Una publicación en un periódico que decía cuando nació, en este caso el 19 de marzo de 1938; quienes fueron sus padres, y quién había sido su esposo. Una foto que parecía ser reciente la mostraba en la plenitud de su vejez. Un obituario común que cualquier desconocido ignoraría de no ser por lo revelador del tercer párrafo.

En 1962 se embarazó del hermano de su esposo Lyle Dehmlow y se mudó a California.

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Así es. Quien escribió el obituario decidió no ocultar nada sobre la difunta y reveló, de una forma directa y sin tapujo, un secreto que en vida Kathleen no habría querido que todo el mundo leyera. De hecho, el texto continúa:

Abandonó a sus hijos, Gina y Jay, quienes fueron criados por sus abuelos, Joseph y Gertrude Schunk.

Suponemos que esto ocurrió luego de que se mudara a causa de la infidelidad. Pero, siguiendo la tradición de este tipo de literatura, el obituario concluye diciendo la fecha y el lugar de la muerte y quienes la sobreviven:

Murió el 31 de mayo de 2018 en Springfield y ahora será juzgada [Por Dios]. No será extrañada ni por Gina ni por Jay. Ellos entienden que el mundo es un mejor lugar sin ella.

Claramente estas personas decidieron que no valía la pena mentir diciendo lo buena persona que fue solo porque su madre había muerto. Por el contrario, aprovecharon la noticia de su muerte para sacarse la espina que tenían entre pecho y espalda. Sin duda, se trata de una persona que, aunque recordada, no será extrañada.

Fuente: Univision

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