FAMILIA Y NIÑOS

A sus 89 años fue el voluntario más famoso de México, pero pocos conocen su inspiradora historia

October 3, 2017 22:15

Cuando en la madrugada del 8 de septiembre un temblor sacudió varias ciudades mexicanas, principalmente a Chiapas y Oaxaca, el país entero se dispuso a ayudar. Pocos días después, 11 para ser exactos, otro sismo sacudió la tierra. Esta vez, fueron Morelos, Puebla y Ciudad de México las tres ciudades más afectadas. El país estaba atrapado entre escombros.

El suceso, de gran magnitud, afectó todas las estructuras básicas para el funcionamiento normal de una ciudad. Víctimas atrapadas bajo los restos de edificios, desaparecidos, pérdidas materiales, afectación de servicios esenciales: este era el panorama desolador del país.

Te recomendamos: Frida, la heroína perruna más famosa de México, ya tiene su propia piñata creada para seguir ayudando

Si la sociedad es la más afectada por el desastre, solo ella puede responder para enfrentar y mitigar el caos. Y eso es algo que en México hemos visto suceder de manera espontánea y organizada. Todos han sabido cómo ayudar, incluso, un señor de 89 años llamado Jorge Roberto González Pulido.

También puedes leer: Las horas más amargas en la vida de Gael García fueron después del temblor que sacudió a México

Jorge se alistó el día 12 de septiembre para ayudar en el centro de acopio que se creó en la delegación de Jalisco. A pesar de su edad, Jorge no escatimó en ofrecer su fuerza, sus conocimientos, para ayudar a los damnificados del terremoto del 8 de septiembre. Cuando la situación se agravó después del 19 de septiembre, Jorge reafirmó su voluntad de ayudar.

Ante la inminente catástrofe, todos somos iguales: frágiles. Empatizamos, nos sensibilizamos y nos activamos para ayudar. Por eso, Jorge carga cajas con víveres, materiales, agua, organiza y encamina la ayuda desde su trinchera en Jalisco. Su edad no cuenta, solo cuenta el empeño por salvar vidas y devolver la tranquilidad a quienes lo han perdido todo.

No es la primera vez que Jorge extiende su mano y dice: ¡Aquí estoy presente! Desde chico, su madre le enseñó que ayudar al otro era un principio básico de la vida en comunidad.

Mi madre, en paz descanse, me dijo que debía portarme lo mejor que se pueda y ayudar a todas las personas. Donde vivíamos había mucha gente a la que le faltaban cosas y yo les llevaba una olla con frijolitos o lo que se pudiera, luego algunos vecinos que veían lo que hacía me daban más cosas para llevarle a quienes no tenían.

Jorge supo también desde muy temprano el significado de la solidaridad y la entrega al otro. Por eso, en el 1949 decidió unirse a la Cruz Roja. Trabajó allí muchos años de su vida, se convirtió en Comandante y en un hombre muy querido y respetado por todos.

Hoy, retirado y descansando en su casa, sintió la urgencia de salir a las calles a darlo todo por su pueblo. Una foto de él ha extendido su fama más allá de las fronteras de Guadalajara. Ahora todos sabemos quién es Jorge y cuánto amor comparte, cuán profundo es su sentido de la comunidad y su voluntad de ser parte activa de la sociedad.

Fuente: debate