5 Órganos del ser humano que por evolución ya no son indispensables para nuestra supervivencia

Familia y niños

December 14, 2017 14:39 By Fabiosa

La supervivencia del más apto es la premisa de la conocida teoría evolutiva de Charles Darwin con la que se refería a la adaptación de los seres vivos en el entorno. Esta premisa no se ha equivocado porque el hombre evoluciona para adaptarse a las necesidades y condiciones que el medio ambiente le exige.

Con el pasar de los años, el cuerpo humano se ha sometido a millones de adaptaciones que son parte de la evolución y, aunque parezca increíble, el ser humano tiene órganos que no resultan indispensables para sobrevivir. Si bien todos cumplen una función útil, algunos han perdido su funcionalidad sin causar un impacto negativo en nuestra salud como resultado de la modificación estructural del cuerpo.

¿Conoces los curiosos vestigios de la evolución humana que puedes encontrar en tu cuerpo? A continuación te presentamos 5 de los órganos que ya no necesitamos:

1. El coxis.

Al final de nuestra columna vertebral tenemos un conjunto de vértebras fusionadas, se trata de 3 a 5 vertebras llamadas coxis. Este conjunto de vertebras es el vestigio de la cola que poseían nuestros antepasados para mantener el equilibrio de su cuerpo. Aunque hoy en día el humano no tiene cola, el coxis es el anclaje para nuestros huesos y músculos que permite amortiguar las caídas.

2. Las muelas del juicio.

Hace miles de años, el hombre tenía que comer alimentos como huesos, cartílagos y carne cruda y estos terceros molares eran necesarios para triturarlos. Tenemos diversos grupos de dientes: los incisivos, con su forma de pala que se ubican en la parte anterior o frontal y son para cortar los alimentos; los caninos, dientes de forma puntiaguda usados para desgarrar los alimentos más duros; los premolares y molares, usados para triturar los alimentos y formar el bolo alimenticio para la deglución.

Los terceros molares o muelas del juicio son en total 4 muelas que se ubican en la parte posterior de la mandíbula y el hueso maxilar, aparecen al llegar a la edad adulta y son los últimos dientes en salir. Antiguamente, eran indispensables junto con los otros grupos de dientes para triturar los bocados de alimentos de una manera muy rudimentaria y su presencia en la boca definía maxilares más desarrollados.

Actualmente, los huesos donde se alojan han sufrido una modificación estructural con el pasar de los años y se han vuelto más pequeños debido a la manera menos rudimentaria de alimentarse (desde que se empezó a llevar los alimentos cortados a la boca). Las muelas del juicio dejaron de utilizarse y cuando erupcionan no tienen espacio en la boca para acomodarse, por ello resulta un proceso doloroso.

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3. Piel de gallina.

La sensación de tener la “piel de gallina” que aparece al estar con frío, emocionados o asustados es un mecanismo que nuestro cuerpo utiliza para expresar ciertas emociones. Sin embargo, antiguamente era necesaria por una razón más importante.

Nuestros antepasados tenían un vello más grueso que cubría su piel, la cual los ayudaba a mantenerse aislados y calientes durante el invierno. Actualmente, aunque nuestra evolución apunta a desarrollar menos vellos y es menos grueso, sigue siendo una barrera de protección contra el frío y cabe destacar que se han desarrollado mejores métodos para mantenerse cálido.

La razón de la piel de gallina era darle una apariencia de grandeza y más temible a nuestros ancestros y se utilizaba como mecanismo para defenderse ante situaciones amenazantes. Hoy en día, este mecanismo sigue existiendo en algunos mamíferos como los gatos, mientras que en los humanos ha pasado a ser un reflejo de forma involuntaria que obedece a una herencia que aún guarda nuestro cuerpo ante situaciones físicas-emocionales y no de amenaza.

4. El apéndice.

El apéndice se considera un órgano vestigial cuya función principal se ha perdido con el proceso de evolución. Forma parte del sistema digestivo y tiene forma de calcetín ubicado en la parte posterior inferior derecha de la barriga entre el intestino delgado y grueso.

Actualmente, los investigadores no le encuentran una función esencial durante el proceso de digestión, solo hay diversas hipótesis de su existencia. Este órgano se desarrollaba en mamíferos que se alimentaban de plantas o algunas semillas y quizás haya ayudado en el proceso de defensa del cuerpo ante alguna infección. El apéndice se considera un vestigio por el cambio en nuestra dieta balanceada y como resultado de la evolución ya hay personas que nacen sin él.

5. Músculos de las orejas.

Antiguamente, los seres humanos hacíamos uso de los tres músculos de las orejas: anterior, posterior y superior, con el propósito de agudizar el oído dirigiendo las orejas ante los depredadores. Hoy en día, no necesitamos esta ancestral habilidad porque no estamos rodeados de depredadores que nos hagan darle uso a estos músculos.

Increíblemente, estos músculos de las orejas se ha mantenido gracias a unos genes que han quedado en algunas personas y no cumplen ninguna función eficaz más que para mover las orejas sin tocarlas.

La evolución del ser humano para adaptarse al medio ambiente ha hecho que muchos mecanismos y órganos cambien su función o dejen de cumplirla en el cuerpo humano. Nos seguimos sorprendiendo por las formas maravillosas en las que funciona nuestro organismo.

¿Conoces algún otro órgano que hay perdido su función debido a la evolución?

Fuente: BBC

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