ANIMALES

El paro cardíaco repentino no es un ataque cardíaco, y conviene conocer la diferencia para evitar tragedias

February 27, 2018 17:01

Se trata de la mayor causa de muerte natural en los Estados Unidos de América, con 325 mil muertes de adultos cada año, y responsable de la mitad del total de muertes por enfermedades cardíacas. Estamos hablando de la muerte súbita cardíaca, un deceso repentino causado por un paro cardíaco.

Esta afección afecta a los hombres dos veces más que a las mujeres, y con mayor frecuencia en personas de entre 30 y 40 años de edad.

Quizá te interese: 4 causas del dolor de pecho en los niños que no tienen que ver con un problema cardiaco

¿Cómo se diferencia el paro cardíaco repentino de un ataque cardíaco?

No se debe confundir con un infarto al miocardio, pues éstos ocurren cuando una o más arterias coronarias se obstruyen, lo que impide que el corazón reciba suficiente oxígeno por medio de la sangre.

Caso contrario es el del paro cardíaco repentino, el cual se origina debido a una falla en el sistema eléctrico del corazón. Se presenta fibrilación ventricular y si no se recibe atención médica, la muerte es inminente. Ésta incluye reanimación cardiopulmonar y desfibrilación, por lo que conocer los síntomas y contar con el equipo médico adecuado puede marcar la diferencia.

Síntomas de un paro cardíaco repentino.

Aunque latidos cardíacos acelerados y mareos pueden ser síntomas de alerta, pocas personas logran pedir ayuda a tiempo, por lo que más de la mitad de los casos terminan en un paro cardíaco repentino y la muerte súbita.

Causas.

En su mayoría son causadas por arritmias, es decir, ritmos cardíacos irregulares. La más común y mortal es la fibrilación ventricular, el cual es un disparo desorganizado y errático de los ventrículos del sistema eléctrico del corazón.

Toma en cuenta esta información para evitar cualquier tragedia.

Fuente: Mayo Clinic

Quizá te interese: Toser deliberadamente durante un ataque cardíaco es muy mala idea… hasta podría ser fatal


Este artículo es netamente con fines informativos. No se automedique y siempre consulte a un profesional de la salud certificado antes de usar cualquier información presentada en el artículo. El consejo editorial no garantiza ningún resultado y no se hace responsable de los daños que puedan derivarse del uso de la información indicada en el artículo.