VIDA REAL

La historia de Natalia Ponce, víctima de un ataque con ácido, es un ejemplo de lucha y amor por la vida

March 15, 2018 17:05

La vida es increíble y hay personas que la han aprendido a valorar tanto, que nos hacen sentir unos pequeños cobardes. Tal es el caso de Natalia Ponce de León, una mujer colombiana cuya historia me parece una increíble fuente de inspiración para enfrentar cualquier obstáculo.

Ella era una chica joven y linda, que había estudiado la carrera de comunicación en su natal Colombia y que se fue luego a trabajar al Reino Unido. Cuando tenía un poco más de 30 años regresó a su país de origen, y se hizo cargo de la empresa que tenía la familia, dedicada a las confecciones textiles.

Todo marchaba a la perfección, hasta que el 12 de marzo de 2014, un hombre que había sido vecino de ella, decidió acabar de una vez y por todas con su rostro, quemándola con ácido. Él simplemente llegó a donde ella vivía, dijo que era su novio, y cuando Natalia bajó a su encuentro, él le lanzó todo el producto sobre la cara y partes de su cuerpo.

Natalia estuvo hospitalizada por mucho tiempo, primeramente, tratando de que sus tejidos quemados pudieran sanar. Luego, haciéndole cirugías y reconstrucciones que le permitieran tener una mejor calidad de vida.

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La chica perdió hasta los párpados, su rostro era irreconocible y en cuerpo también estaba muy marcado en zonas de los brazos y abdomen. El hecho fue tan triste y alarmante, que se conoció en todo el país y en varias partes del mundo.

A raíz de esto, y de las estadísticas de crímenes de este tipo, que superaba los 100 casos anuales en Colombia, se promulgó una ley que el pueblo insistió en llamar “Ley Natalia”.

Cuando Natalia estuvo más recuperada físicamente, comenzaron sus trastornos emocionales. Ella no se reconocía cuando se miraba en el espejo y odiaba ver cómo lucía con el rostro desfigurado. Vivió varios años tormentosos, hasta que, en 2016, dio un cambio radical a su vida.

Ella se percató que no haber perdido la vida era lo principal, podía respirar, podía ver las maravillas de nuestro mundo y lo más importante, podía y debía volver a ser feliz. Comenzó a ver su rostro de una forma diferente, y por fin, logró mostrarse al mundo como era.

Natalia se levantó, como el ave Fénix. Ella resurgió de sus cenizas y decidió emprender una causa para ayudar e inspirar a personas que hayan experimentado una historia similar a la de ella. Sin embargo, ella es un ejemplo a seguir para muchas personas, pues ama la vida y las adversidades que ha vivido no la han alejado del deseo de ser feliz.

Fuente: Soy Carmín

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