PSICOLOGÍA

Un policía y su familia salvaron a una bebé con síndrome de abstinencia neonatal

December 8, 2017 20:33

Cuando las madres exponen a sus bebés —aún en la panza— a las drogas, éstos se vuelven dependientes —tal y como les ocurre a los adultos—, y una vez que han nacido deben pasar por un severo proceso de desintoxicación. En otras palabras, estos pequeños recién nacidos necesitan un cuidado especial y sobre todo mucho amor para sobrellevar mejor el tratamiento. Pero como se trata de familias disfuncionales, donde la madre es adicta, generalmente carecen hasta de las cosas más básicas, como ropa limpia y alimentos frescos. La bebé Hope Holets es una afortunada excepción dentro de esta regla.

CNN / Facebook

La historia de Hope comienza en septiembre de 2017, cuando un oficial de policía, Ryan Holets, notó a una pareja de personas sin hogar, consumía opiáceos abiertamente en la calle, a plena luz del día. Pero lo que más lo sorprendió fue que la mujer, Crystal Champ, de 35 años estaba embarazada.

Ryan trató de hacer entrar en razón a la mujer. Él le explicó lo dañinas que eran ese tipo de sustancias para el feto, pero Crystal estaba demasiado enferma y la única solución que veía era dar a su futuro bebé en adopción.

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En ese punto, Ryan Holets no tuvo ni una sola duda y le comentó a la mujer que él y su familia podrían adoptarla. Su familia ya era numerosa, habían acabado de tener su cuarto bebé, pero el policía sentía que debía hacerlo. De hecho, en una entrevista dijo:

Fui guiado por Dios para correr el riesgo (…) Dios nos puso a todos juntos en el mismo lugar, en el momento indicado, no tengo otra forma de explicarlo.

Aunque su hijo más pequeño aún contaba con solo 10 meses, su esposa, Rebecca, no dudó en aceptar la idea. Así, en el mes de octubre, toda la familia le dio la bienvenida a Hope Holets.

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La bebita, como era de esperar, nació con el síndrome de abstinencia neonatal, debido al exceso de opiáceos que consumía su mamá. Sin embargo, con el amor de su nueva familia y el tratamiento médico, logró desintoxicar su cuerpo.

La pequeña Hope —cuyo nombre significa "Esperanza" en español— y su familia continúan luchando para que ella tenga un futuro feliz y saludable.

Ella fue una niña con suerte, pero hay otros bebés que nacen sin esa posibilidad. Es necesario crear conciencia en las mujeres del daño que ocasiona a sus futuros bebés el consumo de opiáceos.

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